miércoles, 30 de agosto de 2017

Más allá del luto.



Articulo publicado originariamente en El Punt Avui del dia 30 de Agosto en catalan y en el blog Pobreza Cero de la Coordinadora Española de ONGD en castellano



Era muy difícil hacer una manifestación unitaria (contra el terrorismo) en una sociedad compleja y tensionada por muchos factores. Tensionada por el proceso independentista y todas sus derivadas como por ejemplo la tensión entre policías diversas, tensionada por los intereses de la prensa y de los partidos políticos y tensionada por la realidad social. Considerando todas las tensiones y las diferentes lecturas interesadas y sesgadas que se  han hecho, desde la sociedad civil hay que considerar un auténtico éxito la manifestación de sábado.

La manifestación ciertamente tuvo un punto de indisciplina en relación con los rituales colectivos anteriores. Lamentablemente nos hemos acostumbrado tanto a los atentados que reproducimos mimeticamente la gestión policial, periodística y emocional que hacemos, como reproduciomos las franquicias de grandes empresas al centro de todas las grandes ciudades. No hay que hacer nada para demostrar que estamos en contra del terrorismo. Es evidente que aquí existe un del 99,9%. Las velas, las flores, los peluches, los carteles som más útiles para dar salida a la necesidad interna de expresar lo que sentimos y hacer el luto particular, que necesarios para condenar los hechos. Por eso en la manifestación la ciudadanía ha querido ir más allá de expresar este luto y apuntar responsabilidades y pedir cambios de políticas y de actitudes.

No es esto el que han transmitido los medios. Todos los análisis han focalizado la mirada en una sola tensión: la nacional. Y a pesar de que esta no se puede negar, más que banderas de uno u otro color,  había carteles, gente vestida de azul con mensajes y gestos que no provenían ni de los sectores constitucionalistas ni de los independentistas, sino del sector social. De cerca de 200 entidades de las cuales, la gran mayoría eran gente de base comprometida desde hace años con la paz, la cooperación, la defensa de los derechos humanos y con el "No a la guerra".  De mucha gente diversa que es consciente que es imprescindible ir más allá de la condena unánime a Estado Islámico y al fanatismo que promueven e inspiran. De mucha gente que hace análisis en clave global desde hace años y que sabe que el terrorismo no es un fenómeno ajeno a las políticas exteriores y comerciales de los países ricos. De nuestros países.

Era una manifestación de pésame, pero precisamente por respeto real y no ritual a los muertos de las Ramblas y a todos los demás que ha habido en todo el mundo, la ciudadanía ha ido más allá de lo que los políticos, y parece que muchos periodistas, querían. Mucha gente vivió una manifestación y al llegar a casa  descubrió otra. La lucha de banderas no tocaba. Entre otras cosas porque ha invisibilizado o ha permitido malinterpretar las demandas de la mayoría de ir más allá de la condena exigiendo políticas y actitudes diferentes.

Las demandas eran ampliamente compartidas y eran básicamente cuatro: dar un mensaje contundente contra la islamofòbia, denunciar las relaciones políticas y comerciales con países como por ejemplo el Arabia Saudí, mostrarnos contrarios a todas las políticas de seguridad en un ámbito interno o internacional que aumenten la espiral de violencia, y reconfirmar nuestro compromiso con las personas refugiadas.

La gente que vestia de azul queremos apoyar a todos los musulmanes y musulmanas que se sienten acusados de una cosa tan ajena a ellos como nosotros, pero por la cual se sienten obligados a pedir perdón. Pedir perdón a pesar de que el 80% de los ataques terroristas pasen en países musulmanes y la mayoría de víctimas sean musulmanas. No queremos que el terrorismo acabe generando más víctimas por racismo, por xenofobia y por islamofòbia. Los medios, los políticos y la sociedad entera tenemos mucho camino para recorrer en este sentido.

La gente que vestia de azul queremos recordar también que países como Arabia Saudí han sido clave para que movimientos como ISIS existan. Aunque ahora los condene. Y continuamos vendiendo armamento en este país (650 millones los dos últimos años) contraviniendo la ley de armas española, la lógica y la ética. No son armas que se hayan utilizado en el atentado, pero sí que se están utilizando por ejemplo en la guerra del Yemen y generan sufrimiento, desplazamiento y muerte también de personas inocentes como la de las Ramblas. Queremos coherencia en el estamento político.

La gente que vestia de azul queremos recordar que la violencia se combate con no-violencia y no con más violencia. Los atentados se han quintuplicado en todo el mundo después de la guerra de Irak. Afortunadamente, el lenguaje institucional no ha estado de venganza ni de odio, pero hay que ser consecuentes y aquí tenemos también camino para recorrer.

La gente que vestia de azul queremos, más que nunca, que vengan los refugiados porque actos como el del maldito jueves 17 son precisamente los que les hacen huir de su país. No podemos manifestarnos por nuestras víctimas e ignorar el resto incumpliendo la legalidad internacional. Muchos catalanes y catalanas no entenderán ni perdonarán en este gobierno el incumplimiento de este compromiso. Teníamos que acoger 17.337 refugiados y cunado solo quedan 27 de los 730 días que teníamos, han llegado sólo un 10,1%.  Tendrían que llegar cada día 550 para cumplir el compromiso. Es un incumplimiento flagrante muy relacionado con la manifestación. Demasiado. Suficiente para entender que a muchos nos parezca que hay actitudes incoherentes y poco éticas. Con todo el trabajo hecho en el ámbito social en Cataluña y con el consenso social existente por el #VolemAcollir (#QueremosAcoger), este deseo no podía no tener su expresión después de los asesinatos de las Ramblas y a pocos días de plazo de in-cumplir el compromiso.

Y por todo esto –y no por otras cosas– hicimos desobediencia a un cierto modelo de manifestación sólo de luto y de pésame. Lástima que la mayoría de medios hayan querido obviar esta desobediencia porque no les conviene y se hayan limitado a hacer lecturas interesadas de la manifestación.
Todas las políticas pueden ser políticas para la paz o para la guerra y la desigualdad.
La gente que vestia de azul queremos políticas sociales, de igualdad, de paz, de acogida y de refugio.

martes, 22 de agosto de 2017

Cuaderno de vacaciones 2017

Estamos en verano y tanto si estais de vacaciones como si ya trabajáis estos días, muchas personas tenemos un poco más de tiempo. Si es así y tenéis ganas y tiempo de leer, os paso el listado de las seis entradas más leídas este año en mi blog en castellano y también de las seis entradas mas leídas en catalán (porque unas y otras no coinciden al 100%.) He escrito 12 entradas de las cuales 4 tienen alguna relación con el tema de refugiados, 4 en relación a países específicos y 4 de temas diversos

Las cinco entradas más leídas en castellano (y un resumen de su contenido), han sido por este orden:

1. La solidaridad mejor con la cabeza
Las fechas de Navidad y año nuevo, son propicias a las donaciones solidarias y las renovaciones de compromisos. Este año estas fechas coincidieron con el escándalo de la estafa solidaria de los padres de Nadia Nerea y por eso escribí este texto sobre como creo que debe ser nuestra solidaridad.




2. La vida un privilegio
Es una reflexión después de que una compañera que está en República Democrática del Congo me explicara con toda normalidad que cada noche oyen disparos en el barrio. Una noche habían matado a dos militares que habían pillado robando. Y mi compañera añadía: "la vida aquí es un privilegio, no un derecho", y eso me hizo escribir este artículo que tiene al final una dedicatoria a Pere Viñoles

3. 0,7% todavía pendiente
El 0'7% que nunca ha llegado, y para que servía cuando si había un presupuesto que iba hacia la
meta, antes de que los recortes le dejaran en el 0,1%. Una serie de cuatro artículos de cuatro temáticas (género, acción humanitaria y refugiados, ciudadanía y cambio climático) sobre la utilidad de la cooperación con ejemplos reales.

4. Inmunizados contra el hambre
Estamos ante una de las mayores hambrunas desde que se crearon Naciones Unidas en 1945 y no parece haber ni preocupación ni reacción en el resto del mundo. ¿Estamos insensibilizados? ¿Por que? ¿quién es el responsable, los medios, las ONGD, la ciudadanía? Hago una reflexión de todo ello en esta entrada.


5. Pobreza y desigualdad
8 personas con la misma riqueza que 3.500 millones. Cada año es peor. Hablar de desigualdad inquieta porque cuando hablamos de pobreza, estamos hablando de unos terceros, los pobres. Ahora bien, hablar de desigualdad nos implica a la solución para que la línea de la desigualdad todos somos en algún u otro punto y podría ser que al verlo nos tuviéramos que mover. Unas reflexiones tras la publicación de este informe de Oxfam Intermón

6. No es momento de callar
Un grupo de personas en un vuelo de Vueling preguntaron que estaba pasando con un pasajero esposado que sufría. Las reacciones a este hecho me hicieron pensar en esta dinámica tan perversa que nos quieren imponer del "mejor callar para no complicarte la vida".
Y no, nunca podemos callar, pero a estas alturas, mucho menos.
El texto es un agradecimiento a todos los que diariamente no callan ante algo que está mal, llámese abuso, corrupción, injusticia o de cualquier otra manera.

y las cinco entradas mas leídas en catalán (con el resumen también de las no citadas anteriormente) han sido: 

2.¿Qué quiere esconder Sr. Zoido? #SalvarVidasNoEsDelito
A raíz de unas declaraciones del ministro Zoido que decía entre otras perlas: "Hay que concienciar a las ONG que se está para ayudar y no está para favorecer o potenciar la inmigración irregular" escribí este articulo. Es un ataque flagrante a las entidades y personas que están salvando vidas en primera línea y a las que se culpabiliza de la llegada de personas que vienen de otros países. Despues a su manera pidió disculpas pero sus palabras reflejan bien lo que piensa.  #SalvarVidasNoEsDelito
4. La solidaridad mejor con la cabeza

5. Pobreza y desigualdad

miércoles, 2 de agosto de 2017

No es momento de callar

Esta entrada ha sido publicada en el Diari Ara en catalàn y en el blog Pobreza Cero de la Coordinadora española de ONGD en castellano.

"No sé si aquello era legal. Pero si lo era, lo que allí pasaba se contraponía con el concepto de humanidad. Lo que hicimos los pasajeros es responder con humanidad". Estas palabras las dijo Mikel, una de las 11 personas a las que Vueling expulsó de un vuelo a Senegal el viernes 14 de julio, en la rueda de prensa donde lo explicaron unos días después.

Momentos antes de cerrar las puertas del vuelo hicieron entrar en el avión a una persona esposada que gritaba

desesperadamente. Dos personas con guantes blandos la llevaban retenida. Evidentemente se trataba de una deportación. Las criaturas que estaban sentados cerca comenzaron a llorar y hasta una cincuentena de personas se levantaron de sus asientos y pidieron explicaciones a las que nadie respondió. No era ninguna acción organizada. Era la respuesta lógica de unas personas preocupadas por otra persona que aparentemente estaba sufriendo.

Hicieron bajar del avión en todo el pasaje y expulsaron aleatoriamente a 11 personas del vuelo y con la expulsión comenzó para ellas, -la gran mayoría muy jóvenes-, un auténtico calvario de presiones, amenazas y linchamiento en las redes sociales y en algún que otro medio. Estaban muy asustados. Los habían dejado sin vacaciones, y los habían amenazado a tener que pagar multas de miles de euros y a no dejarlos volver a volar. Muchas entidades les dieron apoyo y así se enteraron de que el Estado español deportó entre el 2011 y el 2014, 4.157 personas, una media de 1.039 personas al año. Es decir: el sistema administrativo español es más eficiente deportando personas que acogiendo refugiados porque de las 17.337 personas que nos comprometimos a acoger, sólo hemos acogido 1.615, 808 de media al año. Es triste, pero deportamos más personas, que refugiadas acogemos.

La lección está clara. Todo lleva, como la corriente de un río, a una misma conclusión: si hubieran callado no se hubieran metido en un lío, no se habrían complicado la vida y no les habrían complicado a terceras personas sin ganas de saber por qué pasan las cosas que pasan. Si no quieres problemas, calla. No mires. No preguntes. Si hubieran callado, ahora estarían ya de vacaciones tan tranquilos.

¡Y no! ¡No puede ser! Cada vez que callamos, la injusticia avanza un paso más. Estamos en un momento crítico de desensibilización progresiva a la justicia, a los derechos de las personas por el solo hecho de serlo, a los abusos del poder, a la corrupción y a muchas otras cosas.
¡Y NO! ¡No podemos callar!. No es momento de callar. Es momento de ser valientes si no queremos perder elementos esenciales como personas y como sociedad. Si no queremos perder dignidad y derechos humanos. Hay que andar con los ojos abiertos, preguntarse y preguntar las cosas, y no aceptar lo que es inaceptable, aunque sea legal y habitual. Por eso muchas organizaciones y personas dieron apoyo al manifiesto de los 11 de Vueling.

Aquellos versos del Martin Niemöller que hemos oído mil veces, son hoy más vigentes que nunca.


    Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, 
        guardé silencio, porque yo no era comunista, 
    Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
        guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
    Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, 
         no protesté, porque yo no era sindicalista,
    Cuando vinieron a buscar a los judíos, 
        no protesté, porque yo no era judío,
    Cuando vinieron a buscarme, 
         no había nadie más que pudiera protestar.

Martin Niemöller se opuso a la «nazificación» de las iglesias alemanas y fue castigado pero escribió uno de los poemas más populares y clarividentes sobre cómo acabamos para tolerar lo intolerable, pensando que nunca nos afectará directamente.

La respuesta de las 11 personas del vuelo de Vueling es uno de tantos pequeños actos de resistencia diaria, a menudo anónimos, a lo intolerable. Cada acto de resistencia a lo que es injusto, inhumano, a la corrupción, a lo que vemos a nuestro alrededor que no es lógico o es abusivo, es un grano más de arena en la playa de la esperanza y de la humanidad. Es un acto de dignidad que nos reafirma como personas y como sociedad.

Y a esta playa, los temporales de miedo y egoísmo, la están vaciando cada vez más rápido de la arena de esperanza y humanidad.
A los 11 de Vueling y sobre todo a tantos otros que cada día hacen actos de resistencia -que a menudo no ve nadie- hay que agradecerles abrirnos los ojos justo cuando a todos lo que más nos apetecería seria cerrarlos.






Artículo publicado tambien en la revista "El Portal" de Centelles num. 276 de Agosto del 2017