Dos historias reales que rara vez salen en la prensa
En català aquí: _ _ _ _ _ _ _ _ _ Llovía con alegría. David, a pesar de ser invidente, lo sabía. Su fino oído y olfato se lo dicen a él, antes que al resto. Un bastón blanco, para la mayoría, refleja más discapacidades de las reales. Un chico que ignoraba esto se le acercó y le dijo: – No salga, llueve mucho. – Muchas gracias -le respondió- pero saldré igualmente porque me esperan. – Entonces le acompañaré. – No hace falta – Sí, sí, no me cuesta nada. La grafía no permite entrever lo que el acento o la vista nos delatarían. Quien le hablaba, era un mantero que estaba en plaza Catalunya. Al final de la conversación David salió después de convencer a su interlocutor que podía ir solo. Otra historia . Caminaban de noche. Eran un grupo de siete. Estaban fatigados porque llevaban un viaje de autobús de más de 18 horas, y uno previo de muchos más kilómetros. – Eh! ¡No podemos continuar! -dijo uno. – ¡Es cierto, aquella chica necesita ayuda! – ¿Qué chica? -dijo...