La buena administración. Fórmula 1 en el Paseo de Gracia

Ramón fue a la Síndica de Greuges(Defensora del pueblo o de la ciudadania) de su municipio. Estaba desesperado con su ayuntamiento. Hace ya 8 meses que se tropezó con un agujero de la acera y se cayó. Se hizo daño. Intervino la Guardia Urbana, y una ambulancia le llevó a urgencias para curarle las heridas. Al caer, se le rompieron las gafas.

Afortunadamente, unos días después, Ramon pudo volver a andar y decidió presentar una queja a su ayuntamiento. La acera estaba en mal estado y nada lo indicaba. Solo pedía que le pagaran las gafas. Su exigua pensión no le da margen para asumir un gasto así.

El Ayuntamiento no respondía y cuando insistió, le dijo que esto no era responsabilidad suya. Ramón, disgustado, decidió dirigirse a la Síndica de Greuges de su municipio.

Síndica le escuchó, vio que Ramón tenía razón y que aquí había un agravio. Y presentó una queja en el Ayuntamiento. Aún así, sabe que el Ayuntamiento se quita estos temas de encima, porque dice que no hay testigos y que no se puede saber si es cierto lo que explica el ciudadano. Pero esta vez había incluso un atestado de la Guardia Urbana y eso podía cambiarlo todo.

Han pasado los meses y la Síndica ha tenido que reclamar la respuesta al Ayuntamiento y cuando ha llegado ha sido la misma de siempre: “La Administración no debe responder de todas las caídas en la vía pública, puesto que no se puede pretender que todas las aceras y calzadas estén en un estado de conservación perfecto y rasantes.” Y suelen añadir en estos casos: “Hay que poner de manifiesto que el reclamante debería haber transitado con atención por el lugar en el que cayó, teniendo en cuenta que no es un elemento de riesgo insalvable.”

Es una tristeza y un agravio importante. Probablemente, las aseguradoras que tienen los municipios son las responsables, por la presión que se hace sobre los ayuntamientos, de no reconocer nunca estos agravios (“agravios de responsabilidad patrimonial” lo llaman). Lo encontramos injusto. Y la injusticia es flagrante. Y va en contra del principio de la buena administración y de la administración al servicio de la ciudadanía.

Eso sí. Si en lugar de ser un ciudadano o una ciudadana, eres un Fórmula 1 y quieres hacer ostentación de tu potencia y belleza en medio de la ciudad, el ayuntamiento seguramente te asfaltará todo el Paseo de Gracia para que tus amortiguadores y tus ruedas no sufran nada. Y esta asfaltado pasará por delante de otros temas más necesarios en la ciudad.

¿Cuántas responsabilidades patrimoniales se podrían reconocer con los miles de € que ha costado asfaltar el Passeig de Gràcia por unas horitas de exhibición de los coches de carrera?

¿Para quién es realmente el presupuesto de la ciudad? ¿Para la ciudadanía que paga sus impuestos? ¿O para los intereses económicos que tienen vía libre para incrementar sus beneficios con presupuesto público? ¿A quién sirve realmente el Ayuntamiento? ¿Por qué pone alfombras a según quien con mucho dinero y no hay forma de que escuche al vecino de toda la vida?

Pero a pesar de todo, el consejo es “sigue quejándote!” Las sindicaturas seguiremos defendiéndote. Un día todos entenderemos que estos despropósitos deberían ir completamente al revés de cómo van.


P.D. Espóiler: Con frecuencia, los ayuntamientos después de rechazar la queja y decir que no hay caso, avisan a sus servicios que vayan a reparar la acera. Esto significa dos cosas. La primera es que el ciudadano tenía razón; y la segunda es que no hemos conseguido que le reconozcan, pero a otra persona no le volverá a suceder. ¡La queja y la sindicatura, en alguna medida, han sido útiles!

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