jueves, 28 de diciembre de 2017

La pobreza empieza en el salario.

Teóricamente en una empresa el sueldo está en función de la responsabilidad y de la capacidad de generar valor o riqueza para la misma empresa. Es decir, está en función de la capacidad y la calidad que tienes para hacer lo que haces.

Aceptando esto, ¿hasta qué diferencia de sueldo considerarías justa entre el que más gana y el que menos gana dentro de una misma empresa? Y quien dice justa, dice ética o razonable. ¿El doble? ¿Cuatro veces más? ¿Diez? ¿Doce veces más como querían limitar en Suiza hace unos años? ¿Hasta veinte veces más? Para hacernos una idea, si el sueldo mínimo está alrededor de 700 €, cobrar 10 veces más significaría cobrar 7.000 € al mes. Cobrar 20 veces más significaría cobrar 14.000 € al mes.

Pregúntate, antes de seguir leyendo, hasta qué diferencial podrías aceptar tu dentro de una misma empresa.

Mientras lo pensáis, os cuento que el tema viene a colación porque la desigualdad extrema es el freno más importante que tenemos para combatir la pobreza en todas partes. En países remotos y en nuestro propio país. He explicado en alguna otra entrada en este blog que la mejor herramienta que tenemos para luchar contra la desigualdad extrema es la fiscalidad, que bien utilizada es una manera eficaz de redistribuir los ingresos. Pero si lo que ingresamos cada uno es desorbitadamente diferente, la fiscalidad no podrá hacer suficientemente bien su trabajo.

Por eso os preguntaba hasta qué punto creéis que tiene lógica una diferencia de salarios. ¿Lo has decidido? Concreta tu cifra antes de pasar al siguiente párrafo.

Estos días se ha presentado un informe de las diferencias salariales en las principales empresas españolas, las llamadas del Ibex-35. Estas 35 empresas generan un 10% de todo el trabajo en España y son una buena cata de cómo puede estar el tema. Sabéis qué diferencia hay entre el sueldo medio (no el más bajo, el medio) y el de su director/a general? ¿10?, ¿20? ¿50?

No. Mucho más. Según el informe "Diferencias Abismales" de Oxfam Intermón, esta diferencia es de 112 veces. Dicho de otro modo, un empleado medio de cualquiera de estas empresas tiene que trabajar 112 años para ganar lo mismo que su jefe gana en un año. Esta diferencia se ha incrementado más de un 30% desde 2014 al 2016. Y no es la cifra más escandalosa. Si lo comparamos con el sueldo más bajo, que era lo que le proponía al principio, la proporción puede subir hasta 992 veces (Ferrovial) o 1.252 veces (Banco Popular). A este escándalo de diferencial, hay que sumarle la brecha salarial de género, la presencia de sólo un 20% de mujeres en los altos directivos y los incrementos de beneficios para los accionistas.

Asimismo, estas grandes empresas tienen una importante presencia en paraísos fiscales muy sospechosa de elusión y evasión fiscal. Y por lo tanto perjudican doblemente a sus trabajadores y toda la ciudadanía en general.

¿Sabéis qué proporción hay en vuestra empresa? ¡Mirarlo! Exijamos que estas diferencias indecentes no se den, que los salarios mínimos sean más altos y que los máximos más bajos. Diferencias salariales elevadas, fiscalidades poco progresivas y por tanto ineficientes y evasión y elusión fiscal, son los componentes ideales para mantener el círculo vicioso de la desigualdad creciente.
Si no rompemos este círculo vicioso de la desigualdad extrema, aquí y en cualquier parte del mundo, no romperemos con la desigualdad que está evitando combatir la pobreza y la injusticia.

Artículo publicado en la revista "El Portal" de Centelles num. 280 de Diciembre del 2017


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