miércoles, 2 de agosto de 2017

No es momento de callar

Esta entrada ha sido publicada en el Diari Ara en catalàn y en el blog Pobreza Cero de la Coordinadora española de ONGD en castellano.

"No sé si aquello era legal. Pero si lo era, lo que allí pasaba se contraponía con el concepto de humanidad. Lo que hicimos los pasajeros es responder con humanidad". Estas palabras las dijo Mikel, una de las 11 personas a las que Vueling expulsó de un vuelo a Senegal el viernes 14 de julio, en la rueda de prensa donde lo explicaron unos días después.

Momentos antes de cerrar las puertas del vuelo hicieron entrar en el avión a una persona esposada que gritaba

desesperadamente. Dos personas con guantes blandos la llevaban retenida. Evidentemente se trataba de una deportación. Las criaturas que estaban sentados cerca comenzaron a llorar y hasta una cincuentena de personas se levantaron de sus asientos y pidieron explicaciones a las que nadie respondió. No era ninguna acción organizada. Era la respuesta lógica de unas personas preocupadas por otra persona que aparentemente estaba sufriendo.

Hicieron bajar del avión en todo el pasaje y expulsaron aleatoriamente a 11 personas del vuelo y con la expulsión comenzó para ellas, -la gran mayoría muy jóvenes-, un auténtico calvario de presiones, amenazas y linchamiento en las redes sociales y en algún que otro medio. Estaban muy asustados. Los habían dejado sin vacaciones, y los habían amenazado a tener que pagar multas de miles de euros y a no dejarlos volver a volar. Muchas entidades les dieron apoyo y así se enteraron de que el Estado español deportó entre el 2011 y el 2014, 4.157 personas, una media de 1.039 personas al año. Es decir: el sistema administrativo español es más eficiente deportando personas que acogiendo refugiados porque de las 17.337 personas que nos comprometimos a acoger, sólo hemos acogido 1.615, 808 de media al año. Es triste, pero deportamos más personas, que refugiadas acogemos.

La lección está clara. Todo lleva, como la corriente de un río, a una misma conclusión: si hubieran callado no se hubieran metido en un lío, no se habrían complicado la vida y no les habrían complicado a terceras personas sin ganas de saber por qué pasan las cosas que pasan. Si no quieres problemas, calla. No mires. No preguntes. Si hubieran callado, ahora estarían ya de vacaciones tan tranquilos.

¡Y no! ¡No puede ser! Cada vez que callamos, la injusticia avanza un paso más. Estamos en un momento crítico de desensibilización progresiva a la justicia, a los derechos de las personas por el solo hecho de serlo, a los abusos del poder, a la corrupción y a muchas otras cosas.
¡Y NO! ¡No podemos callar!. No es momento de callar. Es momento de ser valientes si no queremos perder elementos esenciales como personas y como sociedad. Si no queremos perder dignidad y derechos humanos. Hay que andar con los ojos abiertos, preguntarse y preguntar las cosas, y no aceptar lo que es inaceptable, aunque sea legal y habitual. Por eso muchas organizaciones y personas dieron apoyo al manifiesto de los 11 de Vueling.

Aquellos versos del Martin Niemöller que hemos oído mil veces, son hoy más vigentes que nunca.


    Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, 
        guardé silencio, porque yo no era comunista, 
    Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
        guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
    Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, 
         no protesté, porque yo no era sindicalista,
    Cuando vinieron a buscar a los judíos, 
        no protesté, porque yo no era judío,
    Cuando vinieron a buscarme, 
         no había nadie más que pudiera protestar.

Martin Niemöller se opuso a la «nazificación» de las iglesias alemanas y fue castigado pero escribió uno de los poemas más populares y clarividentes sobre cómo acabamos para tolerar lo intolerable, pensando que nunca nos afectará directamente.

La respuesta de las 11 personas del vuelo de Vueling es uno de tantos pequeños actos de resistencia diaria, a menudo anónimos, a lo intolerable. Cada acto de resistencia a lo que es injusto, inhumano, a la corrupción, a lo que vemos a nuestro alrededor que no es lógico o es abusivo, es un grano más de arena en la playa de la esperanza y de la humanidad. Es un acto de dignidad que nos reafirma como personas y como sociedad.

Y a esta playa, los temporales de miedo y egoísmo, la están vaciando cada vez más rápido de la arena de esperanza y humanidad.
A los 11 de Vueling y sobre todo a tantos otros que cada día hacen actos de resistencia -que a menudo no ve nadie- hay que agradecerles abrirnos los ojos justo cuando a todos lo que más nos apetecería seria cerrarlos.




Artículo publicado tambien en la revista "El Portal" de Centelles num. 276 de Agosto del 2017

sábado, 29 de julio de 2017

Republica Dominicana también tiene que importarnos



Si os hablo de República Dominicana seguro que pensais en vacaciones, playas de arena blanca, y hoteles de lujo de los de todo incluido. Y yo os añado que es uno de los países que presenta unas tasas de crecimiento económico sostenido envidiables.


Pero todo esto, desgraciadamente, a pesar de ser cierto, es la parte más pequeña y menos representativa de la realidad. Dominicana tiene 9,5 millones de habitantes, de los que casi la mitad se encuentra en una situación importante de vulnerabilidad (es decir, que cualquier tropiezo o fatalidad les dejará en la pobreza), y 6,7 millones de personas, el 71 % de la población, NO tienen una vivienda digna. 6,7 de 9,5. Mucha gente. Demasiada. Y entre todas estas personas hay además unas 8.000 personas, que malviven en 11 albergues después de que diferentes fenómenos naturales los dejaran sin casa hace no meses, sino años.

República Dominicana es un claro ejemplo de país con muchas desigualdades. La desigualdad y la falta de confianza en el gobierno hacen que la gente emigre según encuestas que ya hicimos en el país. Ante este realidad, hay entidades allí como "Ciudad Alternativa" y "Casa Ya" que luchan por darle la vuelta a esta situación. Estas entidades trabajan duro, son serias y por eso las apoyamos. Ahora están pidiendo al gobierno de Dominicana que destine un 1% del presupuesto nacional a vivienda. Incluso han calculado qué partidas se podrían reducir y aseguran que, si se hace, en diez años, el problema estaría solucionado.

Mientras en nuestro país el derecho a la vivienda tampoco está garantizado. El turismo masivo y los alquileres desproporcionados están expulsando a la gente de Barcelona. Continúan los desahucios y los inmigrantes siguen formando parte de las asambleas de la PAH como sector de la población muy afectado. España es el segundo país donde más emigran los dominicanos después de Estados Unidos. Más de 150.000 dominicanos y dominicanas viven aquí. Sólo por eso Dominicana nos debería importar. Muchos dominicanos y dominicanas malviven entre nosotros en pisos patera o casas sin condiciones de barrios empobrecidos, donde se multiplican los problemas de convivencia.

 Aunque lo simplifico mucho por cuestión de espacio, queda claro que los problemas son como las cerezas de la cesta: nunca sale una sola. Los problemas no son locales y aislados sino que están todos entrelazados. Por ello hay que tener en cuenta todas las aristas. Por eso apoyamos campañas que, de entrada, pueden parecer lejanas o que no tienen nada que ver con nosotros. Os animo a entrar en la web de Oxfam Intermón  y Casa Ya "Cambiamos las prioridades" y enviar una postal al presidente de República Dominicana para pedir que dedique este 1% a solucionar el problema de la vivienda.
Sólo trabajar simultáneamente por el derecho a la vivienda aquí y allá nos permitirá abordar la complejidad de los problemas con garantías, como nos exige el mundo global e interconectado en el que vivimos.


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Més informació:

Artículo publicado en la revista "El Portal" de Centelles num. 275 de Julio del 2017

viernes, 7 de julio de 2017

¿Qué quiere esconder Sr. Zoido? #SalvarVidasNoEsDelito

La entrada original en castellano  y que reproduzco aqui ha sido publicada en el blog de la Coordinadora de ONGD

Conocemos sobradamente la capacidad de algunos políticos de dar la vuelta a la realidad. Lo vemos a menudo y especialmente en según qué temas. Pero a pesar de que esta práctica es habitual y diaria (que no normal), las declaraciones de hoy del ministro Zoido, han traspasado los límites de la lógica y de la vergüenza. Basta!
El ministro ha afirmado: " Hay que concienciar a las ONG que se está para ayudar y no está para favorecer o potenciar la inmigración irregular ". Y se ha quedado descansado. Lo ha dicho entrando a una reunión en Bruselas y por tanto no son declaraciones improvisadas.

¿Que deja en el subconsciente esta frase?
Lo primero que deja en el subconsciente es que son irregulares. No Sr. Zoido, NO. La gente que huye de un conflicto o una guerra estando amparados por la convención de Ginebra y no son irregulares. Otro tema es que España no cumpla sus obligaciones legales y no respete la legislación internacional. Pero NO son irregulares.
La segunda es que insinúa que las ONGs potencian la inmigración porque ayudan a los que vienen. Dicho así ignora y oculta deliberadamente la multiplicidad de causas que generan el desplazamiento humano para dejar como causa principal a las ONG. Y eso es una falacia. Detrás la afirmación esconde todas las causas y esconden también todas las responsabilidades directas de España entre las que se encuentra la venta de armas a países que no respetan los derechos humanos, el efímero y discreto paso español por el Consejo de Seguridad, la dejadez de política internacional, el nulo trabajo por un mundo en Paz y un largo y triste etcétera de razones.

¿Y que más esconde esta frase?
Oculta el flagrante incumplimiento de los compromisos de acogida de personas refugiadas que tenía el Gobierno Español. España ha acogido sólo un 8,6% de las personas refugiadas comprometidas y sólo faltan 81 días para que se cumpla el plazo de los dos años que tenía. Y esconde los esfuerzos que hacen para que la UE les rebajen la cuota con la excusa de que no es posible. Canadá en tres meses reasentó a 32.000 personas. Por tanto es evidente que las excusas no se aguantan por ningún lado. Son exactamente los tres meses que le quedan al gobierno, y la demanda concreta que hacen 280 entidades con el contador de #VenidYa

Lo segundo que oculta son todas las trabas legales que pone el Estado español para que lleguen las personas. Es prácticamente imposible llegar legalmente en España. Y así como las causas que provocan el desplazamiento son multifactoriales, las causas de "como" viajan son todas imputables a esta razón. Y este es el verdadero motor de todas estas aventuras inhumanas que vemos. Y es el talón de Aquiles que les quita cualquier legitimidad a la hora de defender la legalidad. Si la legalidad la tienen secuestrada, no podemos exhibirla como bandera de igualdad y exigencia.

Ocultan también la valla de Ceuta y Melilla, las cuchillas, los probables acuerdos con Marruecos para que aleje las personas de la valla, las devoluciones en caliente, los tiros a inmigrantes desde la playa del Tarajal, las condiciones en el CETI, .. y una inacabable lista de vulneraciones de la legalidad internacional (que parecen ignorar sin problemas)

Y esconde también que con el recorte de los fondos de cooperación un 70% ya no trabajan para combatir las causas. Y menos cuando dicen que quieren dedicar una parte importante de lo poco que queda el control de fronteras. Control de fronteras, ni es cooperación ni es trabajar para evitar las causas que generan la pobreza.
Pero no quiero terminar el artículo sin hablar sobre una expresión en concreto, a la que probablemente no damos importancia y nos infiltran hasta el subconsciente. La tenemos interiorizada y ya ni nos escandaliza. Es el término: "Migración irregular". Estas dos palabras encierran una realidad muy peligrosa. Cuando hemos declarado a alguien como irregular y/o ilegal, hemos conseguido que deje de ser problema nuestro. Nos podemos desentender humana y políticamente de alguien si está al margen de la ley. No se necesitan esfuerzos ni un trabajo extra. Pero no olvidemos de que ese "alguien" es una persona. Y ese alguien es humano y tiene unos derechos por muy "irregular" que sea su llegada. Derechos que le da la legislación internacional y derechos inherentes por el solo hecho de ser persona.

Nuestra dignidad y la suya están íntimamente ligadas. En el mismo instante que ellos pierden la dignidad porque no se respetan sus derechos, nosotros la perdemos si no hemos hecho todo lo posible para que esto no ocurra. No lo olvidemos. Muchos ciudadanos no queremos perder la dignidad como la perdida el ministro.

miércoles, 5 de julio de 2017

¡Basta de armas!

Cuatro entidades, Greenpeace, Amnistía, Oxfam Intermón y FundiPau han denunciado el incremento de ventas de armas españolas en el último año. En 2015 España exportó por valor de 3.924 millones de euros y en 2016 por 4.362 millones. Aquí está la raíz de los problemas. Y lamentablemente este tipo de noticias tienen poca difusión y lo vemos en pocos medios.

Y el problema no es sólo el incremento sino el destino. La venta de armas a países como Arabia Saudita, Irak, Bahrein, Brasil, Colombia, Egipto, Israel y Turquía, conlleva el riesgo de que sean destinadas a cometer o facilitar graves violaciones de los derechos humanos. Y por lo tanto, de acuerdo con los artículos 6 y 7 del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), donde dice que "no se pueden autorizar armas para cometer atrocidades", no deberían vender armamento ni munición a ningún de estos países.

El ministerio de defensa parece tener un permiso especial para saltarse el presupuesto inicial cada año (se amplía sistemáticamente año tras año al final del ejercicio) y para saltarse la legislación, permitiendo que se vendan armas a quien legalmente no puede.

Esta es una de las claves del conflicto. El comercio de armas es una de las razones de la existencia de refugiados en el mundo. De la existencia de hambres. De violaciones. Y de asesinatos de activistas por los Derechos Humanos, que normalmente quedan impunes.

Nos podríamos encontrar en pocos días con otra portada al "Times" con una niña yemení famélica agonizante. Y una vez más parecerá que el hambre en Yemen es una fatalidad, que ha caído del cielo. Difícilmente ningún medio analizará qué armas y qué munición mantiene la guerra en Yemen. Si lo hacen, encontrarán que el hambre lo causa la guerra, y que la guerra la mantienen municiones, fragatas y armas que vienen también de España. Vienen de una autorización de un parlamento o gobierno que se ha saltado todos los controles legales para hacer de la muerte de personas lejanas, un negocio personal.

Nos ha costado más de 20 años de campañas tener una ley porque ahora se la salten. Casi que preferiríamos que todos hicieran como el presidente Trump, que se quitaran la careta y supiéramos verdaderamente a quien hemos votado y quien está tomando decisiones como éstas en nuestro país.
Quizás así conseguiríamos que todo esto cambiara de una vez por todas. No queremos ser cómplices de ninguno de estos asesinatos.

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Més informació: Informe  El riesgo de la complicidad en la comisión de crímenes de derecho internacional 


Artículo publicado en la revista "El Portal" de Centelles num. 274 de Junio del 2017









martes, 20 de junio de 2017

16.033, el número de la vergüenza


Este articulo ha sido publicado en La Marea el dia 20 de Junio del 2017. Lo encontrais en LA MAREA

El 20 de junio es el día de las personas refugiadas. Hace años, esta fecha merecía escasos titulares. Pasaba de soslayo; sin hacer ruido y por la puerta de atrás. La aparición de algunas noticias aquí y allá era fruto del constante compromiso de las organizaciones sociales que trabajan por la defensa de los derechos de quienes tienen que abandonar sus hogares. La situación dio un giro hace tres años. Desde entonces, mucho se ha publicado y no solo coincidiendo con ese día. En nuestra retina colectiva quedan imágenes de chalecos amontonados en las playas de Lesbos, el pequeño Ayllan Kurdy o la vista aérea de la patera del World Press Photo de 2015.

Qué ha pasado, entonces. Por qué hoy el día de las personas refugiadas merece tertulias, titulares, debates, críticas… Por qué se escriben numerosos artículos, se hacen amplias declaraciones y se organizan movilizaciones sociales. ¿Ha cambiado algo sustancialmente? ¿Hay ahora más población refugiada que hace tres años? ¿El problema es mucho más grave?

La respuesta sincera, es que no. El problema es grave, sin duda, pero no mucho más grave que hace unos años. La diferencia es que esta vez, una pequeña proporción de personas ha llegado a las playas donde nos bañamos en verano. A nuestra sacrosanta frontera. Pero el problema, en realidad, no es que no hayan llegado; el problema es que somos incapaces de acoger ni siquiera a un número testimonial de refugiados. El problema es que estamos incumpliendo la legislación internacional de la que la propia Europa se dotó por si tenía una tercera guerra y para garantizar los derechos humanos de quien se ve obligado a huir.


Mucho más allá de la mal llamada “crisis de refugiados”

Este día no se creó para dar respuesta a la mal llamada “crisis de refugiados”. Se creó porque, más allá de millón de personas que han llegado a Europa, hay 65 millones huyendo de sus casas por conflictos y 22,6 millones de personas refugiadas. Una cifra que asciende a 225 millones si se tienen en cuenta otras causas que expulsan a la gente de sus hogares. Este día se creó para esas personas. Para garantizar los derechos de quienes buscan refugio en el lago Chad, en Líbano, en Jordania, en Níger, en Honduras, Afganistán o México.

Seamos, pues, conscientes de que España en realidad se ha comprometido con una parte muy pequeña de la punta del iceberg. Una cifra ridícula de un todo enorme. Uno mínimo gesto que el gobierno es incapaz de cumplir. 17.337 personas, con sus vidas, sus sueños, sus planes de futuro. Esa cifra es el pedacito al que se comprometió el gobierno. De ella, aún quedan por llegar 16.033 personas; el número de la vergüenza de un Estado que no ha entendido qué significa estar en este planeta y que no entiende la política exterior excepto para comprar y vender (entre otras cosas, armas que, por cierto, atacan a algunas de las personas que buscan refugio).

Más que preguntarnos por qué llegan, deberíamos preguntarnos por qué se encuentran en una situación sin salidas que les expulsa de sus ciudades. Los gobiernos (incluido el español) no pueden eludir las responsabilidades internacionales –por acción u omisión– en los conflictos y crisis que provocan tales situaciones. Los expulsamos de sus países para no dejarles entrar en los nuestros.


Es cuestión de  justicia

Los compromisos de los Estados pobres y ricos son vergonzosamente dispares. Los seis países más ricos del mundo – que poseen más de la mitad del PIB mundial–  acogen tan solo al 8,8% de la población refugiada mundial. Los seis países que acogen a más de la mitad de los refugiados del mundo no tienen siquiera un 2% del PIB mundial. ¿De verdad pensamos que no hay capacidad? Lo que no hay  es voluntad política ni compromiso humanitario.

No se trata de generosidad, ni siquiera de solidaridad; es justicia. España debe responder a la legalidad internacional. El gobierno debe cumplir de una vez el compromiso que asumió con la Unión Europea. El tiempo se agota y no vemos voluntad ninguna para acoger a las 16.033 personas que tienen que llegar antes del 26 de septiembre. Inventar excusas y elaborar discursos enrevesados que eluden responsabilidades atenta directamente contra la dignidad de las personas refugiadas –e incluso contra la de la población española. Basta ya.

Este 20 de junio cientos de localidades salen a la calle para repetir una vez más que queremos que vengan, que queremos acoger. Exigiremos al gobierno que cumpla el mínimo al que se comprometió y que siga avanzando en la senda de la acogida. Le exigiremos que vaya mucho más allá de la ridícula punta del iceberg y piense en los 65 millones de personas restantes. No hacerlo, nos haría cómplices de una de las etapas más miserables e indignas de nuestra historia reciente.

domingo, 11 de junio de 2017

Cincuenta y seis motivos para la esperanza

Hace cinco años comenzó una pesadilla. La guerra ha sido la culpable de que amigos y familiares perdieran la vida violenta y repentinamente. Y de tener que tomar muchas decisiones difíciles, sin ninguna garantía y en poco tiempo. Marchar toda la familia o sólo unos cuantos porque no hay suficiente dinero o porque alguien tenía que mantener el negocio. Bloqueos, incomunicación y no saber nada unos de otros. Miedo. Caminatas. Estancias larguísimas a campos de refugiados. Decisiones aún más difíciles al abandonar los campos y caminar hacia Europa. Fronteras y mafias. El mar, una lancha inequívocamente insegura y un pasaje inmoralmente caro. Voluntarios que los reciben en la playa y que son la primera cara amable en mucho tiempo. Pero era un espejismo. Vuelven los problemas. Campos militarizados de refugiados. Dos años pendientes que te den permiso para quedarte o te echen gracias al acuerdo con Turquía. Y malviviendo en condiciones precarias.

viernes, 28 de abril de 2017

0,7% , todavia pendiente

La presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) nos ha llevado a revisar que se hacía con el presupuesto de cooperación internacional que una vez más está por debajo mínimos tras un recorte que supera el 70%.
Oxfam Intermón me pidió una serie de 4 artículos que durante 4 semanas han ilustrado la campaña #RIPayuda con 4 capítulos que ilustran el recorte en la politica pública de cooperación: género, cambio climático ciudadanía y refugiados. Se publicaron en facebook y los he recopilado todos en esta entrada. Tambien añado al final el análisis que hace la Coordinadora española de ONGD

1. Cooperación y genero
En Marruecos, acercarse a un campo de fresas y hablar con las mujeres que allí trabajan, puede suponer para ellas, perder el trabajo y que nadie las contratas nunca más. Sin papeles, sin alfabetización, sin posibilidad de defensa legal y con un estado poco sensible a estos problemas, las condiciones de trabajo y de acoso personal llegan a puntos de violación de los derechos humanos que no nos podemos ni imaginar.
En Rep Democrática de Congo por el solo hecho de ser mujer y estar en zona de conflicto pasas a ser objetivo de todos los bandos para ser abusada o violada. Y posteriormente rechazada por la familia. En Colombia también, hasta el punto de que han tenido una campaña que se llamaba "saquen mi cuerpo de la guerra"
En Etiopía hemos visto niñas que dejaban la escuela para encargarse de ir a buscar agua caminando horas y horas.

Son ejemplos de una misma realidad que muestran como las mujeres, lejos de tener las mismas oportunidades que los hombres, son objeto de abuso, desprecio y discriminación por culpa de estructuras políticas, económicas y culturales que perpetúan esta injusticia.

Y se invisibilizan las mujeres. Y sus luchas. En nuestro país hemos visto las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan para el 8 de marzo y aún así no paran los asesinatos machistas y la violencia de género que ha costado de visibilizar y los micro-machismos tan anclados en nuestra sociedad que parecen imposibles de erradicar.

Si esta es la realidad a un país con un estado de derecho como el nuestro, imaginemos lo que puede ser en un país con un estado y un sistema judicial muy débil y precario.

Por estas razones se necesitan programas de cooperación específicamente de género. Programas que apoyen mujeres valientes que quieren cambiar esto, a gabinetes que quieren defender estas vulneraciones, a colectivos que tratan de organizarse y defender derechos, más que elementales. Porque si, hay, hay que defenderlos.

Y esto es los que hacen los proyectos de cooperación en todo el mundo. O mejor dicho lo que hacían. Los proyectos de Cooperación española de género han reducido el presupuesto un 76%. Y que se haya recortado tanto la Cooperación es grave por dos razones. La primera es que no podemos hacer proyectos como estos. La segunda, mucho peor, es que mujeres que habían comenzado a luchar porque tenían apoyo de la cooperación, ahora se han encontrado de repente más expuestas y vulnerables que nunca por su lucha y sin soporte por los recortes. Y como consecuencia, con su vida en peligro. 185 mujeres lideresas han muerto en el mundo en 2015, y recuerdo ahora especialmente a Berta Cáceres.
Si por todo ello, luchamos contra #RIPayuda y para que muchas #heroinas puedan seguir con esta lucha y la humanidad sea mas justa


2. Cooperación y ciudadania
Cuando vemos toda la corrupción que nos rodea, las decisiones judiciales que se toman, cuando nos hacemos conscientes de las desigualdades y de que una élite que se está enriqueciendo desproporcionadamente en todas partes, nos preguntamos que tenemos que hacer para que todo esto no ocurra.
En cada caso hay medidas concretas a tomar pero hay un denominador común para combatir eficazmente todas estas situaciones: Incrementar nuestra madurez democrática. Nuestra y la de todos.
Incrementar la madurez democrática significa ser sujetos activos, significa estar atentos a lo que pasa, exigir transparencia, no delegar responsabilidades a nuestros gobiernos ni a los políticos y estar encima de las decisiones que toman. La democracia no consiste en votar cada 4 años y luego delegar. Ya tenemos pruebas suficientes, especialmente en días como hoy, que esto no funciona.
Miquel Martí Pol decía "la Paz no es un golpe de viento repentino, sino la piedra donde cada día hay que esculpir el esfuerzo de conquistarla". Pues con la democracia pasa lo mismo.

Y si esto aquí no funciona, imaginaros en otros lugares donde todavía no hay democracia o la democracia que hay es aún más débil que la nuestra.
Entre estos otros lugares hay la Rep. Dominicana, país donde parece que sólo haya turismo y resortes, pero donde vive gente en medio de una situación de corrupción y desigualdad generalizada. Aquí es más importante aún reforzar la madurez democrática y estar al lado de las personas, que a pesar de que la dura situación personal, están liderando y empujan luchas colectivas.
Patricia es una de estas mujeres. Y Ciudad Alternativa es una respuesta de dignidad que sus habitantes dieron a la dejadez y al olvido de sus autoridades. Una ciudad dignificada donde las cloacas y la suciedad han dejado de ser el denominador común. Y esto se pudo hacer con la colaboración de Cooperación Española.
Esta cooperación Española ha reducido el presupuesto en un 70% para proyectos como este y por eso hablamos de #RIPayuda.
La cooperación cuando está en manos de personas que luchan (como la comunidad de Ciudad Alternativa) tiene resultados, y cuando deja de existir repentinamente como es el caso, tiene consecuencias.
El Gobierno español debería tomar nota y asumir un compromiso firme y real con la cooperación al desarrollo, aumentando la partida al 0,4% y priorizando el fortalecimiento de la sociedad civil en países como República Dominicana. Una sociedad civil que es fundamental para acabar con la desigualdad, allí, aquí y en todas partes. #STOPdesigualtat


3. Cooperación y cambio climatico
¿El cambio climático genera pobreza? Para nosotros, como mucho, genera malestar. No hace el frío o el calor cuando corresponde y las vacaciones no son como antes. Genera sequía y tenemos que controlar un poco el consumo de agua y quizás no llenar las piscinas particulares. O algún chiringuito de playa ha ganado mucho menos de lo previsto porque no ha hecho el calor esperado ese verano. Con estas coordenadas es difícil ver el cambio climático como algo trascendente para la vida.

Pero si eres de una familia agricultora en Mauritania, si semanas antes de la siembra ya has reservado la semilla, el último grano que tenías para comer, esperando que el cielo y la naturaleza te diga cuándo plantar, como te enseñaron tus bisabuelos, es diferente. Tienes que esconder los últimos granos, la semilla (como cada año en esta época hay hambre y todo el mundo busca los últimos granos), porque es la clave para tener después una cosecha, única solución para el hambre y para vivir un año más. La cosecha más que una fuente de ingresos, es la prórroga de la vida por un año.

Y si entonces no llueve o lo hace en exceso y la semilla no germina o se pudre, es la esperanza de la familia la que no germina o se pudre. El frágil equilibrio en el que vivían, se ha perdido. Y no hay una segunda oportunidad.

Visto así, el cambio climático toma otra dimensión.

Que estas familias tengan una oportunidad pasa por programas que les permitan no depender de una sola, y esto se conoce por programas de resiliencia. Que estas familias tengan una oportunidad pasa por entender que el cambio climático que sufren más que nadie, se ha generado en los países donde sólo es una anécdota. Que estas familias tengan una oportunidad pasa por el Fondo Verde del Clima donde España ha aportado solo un 1% de los 100 millones a los que se había comprometido.

Cuando nuestro gobierno no destina a cooperación lo que debe destinar, los programas de resiliencia desaparecen, el fondo verde no se paga,... y las familias agricultoras de Mauritania pierden la única oportunidad que tenían. No, no es gratis incumplir los compromisos porque hay un #SOSclima que #RIPayuda no quiere escuchar.


4. Cooperación, ayuda humanitaria y refugiados
Hoy faltan 173 días para que se cumpla el plazo de acogida de personas refugiadas. España se comprometió a acoger 17.387 personas refugiadas en dos años. Los dos años acaban en setiembre y solo hemos acogido a 1.237 (el 7%) de las comprometidas.

La presión popular ha conseguido que este último mes las llegadas hayan aumentado un 50% respecto al año y medio anterior. Pero a este ritmo necesitaríamos entre 2 y 3 años más para cumplir y solo nos quedan 6 meses.

Ver las personas desplazadas en el lago Chad con el doble yugo del desplazamiento y el hambre es un ataque al concepto de dignidad humana (y no lo digo por la acogida de los locales que ha sido ejemplar). Verlas acampadas en nuestros países europeos con recursos, es una patada en el hígado. #SOSrefugiadxs

Por estas razones no vamos a permitir que ese mínimo no se cumpla y vamos a exigir que lleguen todos antes del 26 de setiembre. #VenidYa

Pero queremos exigir una respuesta integral. Acoger es imprescindible, pero solo acogiendo abordamos la situación pero no el problema. El problema pide mirar a las causas. Y las causas son conflictos, intereses económicos, hambre y cambio climático.
Y en esas causas los presupuestos del estado tienen algo que decir. Los presupuestos de cooperación son el termómetro de nuestra consciencia planetaria. De nuestra responsabilidad ética y social con todas las personas del mundo. Y ese termómetro indica que tenemos fiebre.

El presupuesto de nuestra consciencia planetaria ha bajado un 70 % los últimos años. El dinero que destinamos a combatir las causas que generan pobreza, desigualdad y desplazamiento forzado ha quedado reducido a 0,12% muy lejos del 0,7% comprometido #RIPayuda. Y encima queremos pagar la acogida de los refugiados con el dinero destinado a combatir las causas de la pobreza y el desplazamiento forzado. Error grave. Los fondos de cooperación no deben ser para pagar la acogida. Y los fondos de ayuda humanitaria deben ser como mínimo de 150 millones (el año anterior no llego a 47 millones http://www.realidadayuda.org/ )

No, ni aceptamos que no cumplan sus compromisos de acogida, ni que nuestro presupuesto siga reflejando esa inconsciencia global. Presupuestos de cooperación dignos y acogida de personas refugiada, YA!


Podéis encontrar más información en:
Oxfam Intermón: Héroes de la ayuda
Realidad de la Ayuda
Coordinadora Espanyola: Analisi del Presupostos Generals de l'Estat
Iniciciativa #VenidYa de apoyo a los refugiados