sábado, 13 de julio de 2019

Qué frontera?

Me contaba un compañero1 que una vez había ido a reunirse con unos ancianos cerca de la frontera de Somalia. El paisaje estaba lleno de dunas, que el viento movía siempre caprichosamente, tapando incluso muy a menudo la carretera.
Vengo del otro lado de la frontera -dijo el compañero para iniciar la conversación-.
"¿Qué frontera?" respondió el anciano mirándose las dunas.

A menudo estas preguntas e intuiciones nos sirven para darnos cuenta de hechos que por habituales no nos sorprenden, pero que no son nada normales. ¿Que es una frontera? ¿Quien la delimita? ¿De qué sirve una frontera para las dunas, el viento, el sol, la luna, las estrellas o la lluvia?

"¿Qué frontera?" Su respuesta condensaba toda esta reflexión. No era ignorancia, sabía de sobras las muertes que aquella frontera había generado. Como lo sabemos todos nosotros. Por aquella y por tantas otras fronteras.

El informe "Vida en la necrofrontera" de "Caminando Fronteras" habla con testigos de la realidad de lo que ocurre en la frontera sur. Realidad que si no fuera por gente como ellos, ignoraríamos. Y ahora más,que los gobiernos están consiguiendo que no haya ojos que vean ni fotos que denuncien.

"¿Qué frontera?" Leyendo el informe podríamos contestar sencillamente al anciano: la frontera de los derechos. En un lado existen. En el otro está el derecho a hacer cualquier cosa con las personas.

Captura de pantalla 2019-06-22 a las 17.00.49Los primeros 4 meses del año han desaparecido en el estrecho 1.020 personas. De 816 no ha aparecido el cadáver ni sabemos nada de ellas. ¿Se imaginan una tragedia en nuestro país que matara 1.020 personas? ¿Y se imaginan que fuera imposible saber nada de 816? ¿Se imagina el ruido que se haría? ¿Las manifestaciones que habría? ¿Los gobiernos que caerían?
O dicho de otro modo, ¿se imaginan el sufrimiento en silencio de los familiares de las 816 personas de las que no se sabe nada? ¿Subieron realmente a una barca? ¿Qué día? ¿Porque no les fueron a socorrer?  ¿Seguro que estaban en la embarcación? ¿Porque lo hicieron?


Y mientras tanto, los gobiernos europeos sólo piensan en arrestar capitanas que salvan vidas, impedir que los barcos de rescate zarpen o poner trabas a las entidades como Salvamento Marítimo al que han cortado las alas recientemente.

"¿Qué frontera?" La que sólo vuelve a 2 de cada 10 personas que mueren. La que ha visto morir ya más de 1000 personas en 4 meses. La que ahora que llega el verano verá que serán más los que lo intentarán. La que ve que los gobiernos siguen dando la espalda a la realidad y a la vida.

Seguiremos luchando para que estos espacios, que NO son frontera parar el viento, para la lluvia, el sol,  la luna, las estrellas o para las dunas, tampoco lo sean para las personas.

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Más información:
el buen dios-juan jose tarres sanjurjo-9788417150686(1) Anécdota extraida del libro "El buen Dios" del gran compañero de Oxfam Intermón JuanJo Tarrès (@Africaencolores)







Artículo publicado en la revista "El Portal" de Centelles num. 299 de Julio del 2019






lunes, 24 de junio de 2019

¡No les llameis "MENAS"!

Estan en nuestro después de invertir años en llegar. Por el camino han sufrido hambre, sed, han visto morir compañeros y también ellos a menudo, han estado a punto de dejar la vida.

El último paso, complicado, los ha dejado marcados de por vida. Pasarte horas, de noche, viendo como la débil embarcación donde viajes hunde, sin ya ninguna esperanza de sobrevivir, no es sencillo de superar.

La llegada es fría, a menudo con medidas de protección. Lógicas pero distantes. Papeleo que no entienden. Transporte no saben dónde. Policía, jueces y centros que, aunque estén bien, no son lo que ellos esperaban encontrar.

Dificultades y obstáculos para conseguir papeles, permisos de residencia temporales pero no de trabajo. Documentación que solos no lograrían nunca, porque el sistema está pensado para que sea casi imposible sin ayuda.

Y notando menudo las miradas y recelos de personas abiertamente o inconscientemente racistas, la exclusión a la hora de alquilar un piso, de acceder a un trabajo o ir simplemente a comprar y notar como el personal de seguridad parece que esté a la tienda sólo por si ibas tú. Para, al final de todo este camino, encontrarse sin salida a pesar del esfuerzo personal y la inversión de años de ellos y de su familia. Y milagrosamente, el 82% de todas estas personas, siguen sin haber cometido ni un solo delito.

El día que conocimos la noticia, los periódicos destacaban que el 18% había delinquido y asociaba así subliminalmente delincuente y MENA (menor no acompañado) porque 2 de cada 10 habían cometido algún delito. No sería más lógico pensar, ¿cómo es posible que a pesar de como sociedad los estamos empujando a la delincuencia (porque no damos otra salida), sólo lo hagan 2 de cada 10? ¿No habla más bien esto de la calidad humana de estas personas?

Conócedlas, haceros cercanos y descubriréis personas excepcionales. Al menos esa ha sido mi
experiencia. Hacedlo por favor, en vez de estigmatizar continuamente a personas que a menudo no les han dejado ser los niños y niñas que son, en vez de manifestaros para que no haya un centro en vuestro pueblo o ciudad.

 Y no les llameis MENAS, porque haciendolo estamos olvidando que son personas, niños, jóvenes y los estáis despersonalizando y etiquetando en negativo.

Si  la mayoría de vosotros conocierais a alguno de verdad, no dudaríais en abrirles las puertas de vuestras casas.

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Ejemplos del tratamiento informativo:





Artículo publicado en la revista "El Portal" de Centelles num. 298 de Junio del 2019

viernes, 31 de mayo de 2019

Templos y personas. Notre Dame


La tarde del 15 de abril se quemaba Notre Dame. Las televisiones lo retransmitían en directo. El incendio, y al mismo tiempo el sufrimiento de miles de franceses que veían como quemaba todo  un símbolo. Y el fuego hacía desaparecer en pocas horas, siglos de trabajo e historia. Una tragedia. Es difícil imaginar las horas y horas de trabajo, sudor e ilusión que había en este cupula.

Antes de que acabara el incendio aparecieron las primeras noticias de donativos para reconstruir Notre Dame. Y al día siguiente había más de 1.000 millones de € disponibles. Si, más de 1.000 millones.

¿Porque algunas tragedias reunen 1.000 millones en menos de 24 horas y otros no consiguen ni un €? ¿Porque entre 4 personas o empresas pueden regalar 1.000 millones en pocas horas sin que ni ellas ni sus empresas se resientan? ¿Hasta qué punto era una operación de publicidad? ¿Por que alguien puede tener tantos millones para dar cuando la inmensa mayoría no verá un solo millon en toda su vida? No nos podrán volver a decir que no hay dinero para según qué.

La desigualdad extrema tiene eso. Exactamente esto. Personas (pocas, el 1%) con dinero que no se podrán gastar ni en toda su vida, al lado de personas (muchas, el 99%) que están a años luz de esta realidad y la mitad de las cuales no pueden cubrir siquiera el día a día, la alimentación, la vivienda, o una mínima atención sanitaria.

Esta desigualdad extrema puede ser fruto del talento personal pero la mayoría de veces, en concreto dos tercios, son fruto de herencias y legados. De personas cuyo unico mérito es ser hijos o hijas de quien son. Personas que pueden dirigir su dinero impunemente a conseguir cambiar leyes para favorecer su capacidad de acumular todavia más dinero. Cuando dicen que manda el Ibex35, quieren decir exactamente eso.

Y cuando hay una situación como la de Notre-Dame, nos olvidamos repentinamente de todo esto y admiramos acríticamente la generosidad de estas personas y empresas.

Hemos olvidado que esta acumulación de dinero puede llegar a ser legal, pero es inmoral. La riqueza en el mundo es finita. Pero es sufciente para que todas las personas vivan con dignidad. Teniendo en cuenta estas dos premisas, cualquier euro que alguien tiene de más, es porque alguien lo tiene de menos.

Es bajo este prisma que es inmoral que este dinero afloren tan fácilmente para reconstruir edificios y casi nunca para salvar personas.



Artículo publicado en la revista "El Portal" de Centelles num. 297 de Mayo del 2019





lunes, 6 de mayo de 2019

Punto y seguido a Oxfam Intermón


Hace ya 30 años que entré a trabajar en Intermón, y este mes de mayo cierro mi etapa en Oxfam Intermón. En estos 30 años he hecho muchas cosas, y en este momento, más que pensar en lo que dejo, pienso en todo lo que he ganado durante este tiempo.

Empecé a trabajar para Intermón al terminar la carrera de medicina y justo después de
casarme, en 1988. En ese año nos fuimos con Susanna a Bolivia, a Charagua, en pleno Chaco. Allí apoyamos al sistema público de salud, haciendo de médicos en la zona de Cordillera trabajando básicamente para la población guaraní. En 1992, Intermón me pidió coordinar el área de África Austral en un momento donde Intermón crecía y se abría a más países y realidades. Estuve 8 años coordinando Angola, Mozambique, Namibia y Tanzania. Aquellos años también participé activamente en la génesis del acuerdo con Oxfam para trabajar juntos, ya que África Austral fue el área piloto de la confederación para pensar como queríamos caminar juntos. Después durante unos años llevé el área de evaluación y sistemas del departamento de cooperación, y después el proyecto de "Comercio con Justicia" en el Forum de las Culturas 2004 (que se hizo conjuntamente con Setem y Alternativa3). En 2004, al finalizar el Foro, empecé mi etapa de director en Cataluña, hasta este mes de mayo del 2019.

Otro aspecto importante es todo el período y el tiempo empleado en el trabajo en red, a LaFede.cat donde estuve en la junta de manera activa durante la parte más dura de la crisis y, recientemente, a la Coordinadora estatal. Y no puedo olvidar tampoco durante todo este tiempo el trabajo hecho con movimientos sociales, con otras entidades, con los medios y en muchas luchas sociales diversas con muchos de vosotros. Siento que lo que soy, os lo debo también a vosotros.

En estos 30 años que he estado en esta institución la he visto crecer desde ser una pequeña organización a ser una institución muy grande. He visto evolucionar mucho y muy positivamente su abordaje de la realidad y su manera de trabajar. He dado toda la vida laboral a Oxfam Intermón, y no de cualquier manera, la he dado de corazón, de alma y de espíritu. Pero es justo reconocer que Oxfam Intermón (y todo el entorno de trabajo, red y relaciones que ha supuesto) me ha dado también todo lo que soy. Sin la institución y todos vosotros, sin su apoyo, sin vuestros empujoncitos para hacer cosas nuevas, no sería hoy quien soy. Y por eso estoy muy agradecido. Y siento muy dentro de mí, desde este balance mutuo equilibrado, que después de todo este tiempo, es el momento de saber marchar. Después de tantos años esto permitirà dejar espacio a otra gente. Todo el mundo sabe cómo se va subiendo de nivel, pero nadie te cuenta cuándo y sobretodo cómo dejarlo. Creo que este es un buen momento.

En toda institución, las personas que hace muchos años que estamos, que hemos aportado mucho y que hemos visto muchas cosas, somos a menudo una fuente de experiencia y conocimiento. Pero también a veces, inconscientemente, un freno para algunos cambios. He intentado que a mi lado todo el mundo creciera y me consta que mucha gente lo ha hecho. Pero a veces uno no deja crecer a su alrededor todo lo que desearía, sea porque no lo ve, o sea porque los que te rodean no se atreven. Y esto sólo se soluciona renovando. Como los campos necesitan su barbecho para que vuelvan a producir con cantidad y alegría, las instituciones necesitan sus cambios por la misma razón.

Y siento interiormente que este es un buen momento.
Quiero agradecer a todas las personas de Oxfam Intermón, de LaFede.cat, de la Coordinadora, de las entidades, de los medios, de los movimientos sociales y de las empresas con las que me he relacionado, todo lo que me habéis dado durante esta larga etapa. Me he sentido querido, muy querido, apreciado y valorado por tod@s vosotr@s. Y lo quiero agradecer a todo el sector de la cooperación, personas, entidades, coordinadoras y a todas las personas con quien nos hemos encontrado en la calle luchando, manifestándonos, organizando o haciendo incidencia. Y también a los medios, donde más que espacios informativos he encontrado personas. Y el mundo político y de la administración donde he podido tejer complicidades con casi todas.

No. No tengo otro trabajo ni sé lo que haré a partir de ahora, ni donde iré a trabajar. Ya lo pensaré. Buscaré trabajo o iré a aquel armario, que tenemos todos, de aquellos proyectos aparcados que algún día nos gustaría hacer. Es posible que no encuentre el trabajo de mi vida como era éste, pero ¿cuánta gente puede decir que ha trabajado 30 años en aquello que más deseaba? Precisamente porque sé cómo está el mercado laboral, si los años de vida laboral que me quedan no encuentro un trabajo tan "bueno", sería injusto quejarse.

Quisiera poder abrazaros a todos y deciros que aunque quizás dejaremos de vernos profesionalmente a menudo, me gustaría seguir contando con tod@s vosotr@s y seguir recibiendo mails y llamadas cada vez que necesitéis algo. Yo sigo siendo el mismo, pensando lo mismo y seguiré luchando por lo mismo, aunque sea desde otro espacio. Y seguro que nos seguiremos encontrando en la calle y en las plazas para muchas cosas.

Dejo algo que quiero y he querido mucho, Oxfam Intermón. Y me atrevo a pediros que, en la medida de lo posible, sigáis colaborando con Oxfam Intermón, porque vale la pena.

Un fuerte abrazo.

lunes, 22 de abril de 2019

El subconsciente de la Junta electoral... y el nuestro.

Tanto en las elecciones generales, como las municipales o europeas podrán votar por primera vez las personas con discapacidad intelectual. Es una vieja demanda suya, del sector de la discapacidad y de toda la sociedad, que ha supuesto muchos años de lucha.

En diciembre de 2018 Congreso y Senado lo aprobaron por consenso pero la Junta Electoral Central, respondiendo a razones más políticas que técnicas lo ha cuestionado publicando en el BOE una normativa infumable que otorgaba a miembros de la mesa, apoderados o interventores, la legitimidad de cuestionar este voto.

No se puede traspasar este poder ni responsabilidad a personas inexpertas en el tema. Una mesa electoral no es el lugar para valorar esto y además la medida es estéril porque tampoco les podrían impedir finalmente votar.

Cabe preguntarse cómo hemos llegado aquí y hay que hacerlo porque en el cerebro de todos, persiste un rincón donde queda la convicción de que el voto de una persona con discapacidad intelectual no puede valer lo mismo que el nuestro.

Hay dos razones que nos ayudarán a borrar este rincón rebelde de nuestro cerebro primario.

- Una, es darnos cuenta de que el voto de la inmensa mayoría de la gente, es un voto impulsivo, emocional y no fruto de un análisis de los programas electorales, los candidatos o de la coyuntura. En este escenario de voto guiado por los que siento cercanos, simpáticos o que me caen bien, la frontera que fijaría nuestro cerebro de quien puede o no puede votar, estaría mucho más allá de la discapacidad intelectual y abrazaría a buena parte de la sociedad.

- La otra es que la nuestra es una sociedad plural. Una sociedad donde hay que ser todos. Donde todos tienen los mismos derechos. Si en la escuela no van juntos todos los niños y niñas, nunca tendremos una sociedad que sea de todos. Si a votar no puede ir todo el mundo, nunca tendremos un programa electoral que tenga en cuenta según a quién. El derecho a votar es tan suyo como nuestro, porque la sociedad es tan suya como nuestro.

Si yendo a votar, os encontráis una persona con discapacidad, o cualquier otra persona que cuestiona en tu cerebro que su voto no puede valer lo mismo que el tuyo, explícale estas dos cosas. A ver si le queda claro de una vez por todas y suprime definitivamente este rincón rebelde.

Esperamos que en las próximas elecciones la junta electoral también lo entienda así y deje de retratarse públicamente de esta manera.

Buena jornada electoral absolutamente para tod@s!

Más información: 




Artículo publicado en la revista "El Portal" de Centelles num. 296 de Abril del 2019

lunes, 18 de marzo de 2019

Fiscalizar el voto de las personas con discapacidad?


Articulo publicado originariamente en el Diari Ara el 16 de Marzo: http://bit.ly/ARAvotjoan19ESP



El pasado 6 de diciembre coincidiendo con el 40 aniversario de la Constitución el BOE publicó una reforma de la ley electoral que permitía votar a las personas discapacitadas acabando así con una anomalía histórica de la democracia española. Todos los que tenemos hijos discapacitados conocemos los razonamientos absurdos y las decisiones arbitrarias de muchos jueces que durante años han intervenido para negar este derecho: se les pregunta por ejemplo cuántos senadores aporta Cataluña al Senado o si saben distinguir entre un sindicato y un partido político. ¿Y cuánta gente no votaría en España si aplicáramos este criterio a todos? Afortunadamente, y siguiendo las consignas del derecho internacional, este derecho se ha recuperado y en las próximas elecciones podrán votar más de 100.000 personas más.

Democracia plena también para los discapacitadosA las puertas de una época cargada de convocatorias electorales ya nos disponíamos a disfrutar de esta primera oportunidad, cuando nos hemos encontrado con una nueva disposición del BOE, esta vez por mandato de la Junta electoral, que nos ha dejado helados. La Junta electoral, en una disposición más ideológica que técnica, ha decidido limitar el derecho aprobado por el gobierno y fiscalizar su ejercicio, ya que, aunque admite que no se puede "evitar" que los discapacitados voten, cualquier miembro de la mesa, apoderado o interventor, podrá valorar si su voto es "consciente, libre y/o voluntario" y, si considera que no lo es, lo tendrá que hacer constar en el acta y apuntar el nombre y el DNI de la persona discapacitada. Ni apoderados ni interventores pueden tener la capacidad de decidir si un voto es consciente, libre y voluntario y muchos menos en el caso de una persona con discapacidad, porque evaluar una persona y sacar conclusiones no es algo que se pueda hacer mientras vota.

¿Alguien se imagina que al entrar a un colegio electoral tuviera que pasar el filtro de interventores o apoderados que decidieran si nuestro voto es consciente, libre o voluntario? ¿Os pasa por la cabeza? ¿Qué preguntas nos harían para determinar esta libertad, conciencia o voluntariedad? ¿Cuánta gente no podría votar en este caso? ¿Cazas de brujas de votantes? ¿Evaluarán también la capacidad de muchos abuelos y abuelas ingresados en residencias? ¿La de mucha gente que vota a partidos dispuestos a recortar incluso el derecho a voto si tienen la oportunidad? No parece aceptable, pero cuando hablamos de personas discapacitadas a menudo aceptamos cuestionarnos lo inaceptable. Como nuestras capacidades son las mayoritarias, despreciamos las suyas, y pensamos que la diferencia les inhabilita. El derecho a votar, como cualquier otro derecho humano, es inherente al hecho de ser persona y punto.

Hace unos días Arcadi Espada ponía en duda su derecho a la salud y educación públicas y ahora les aprobamos el derecho a voto para cuestionarlo inmediatamente después. ¡Basta! Pensando en mi hijo, me parece surrealista que, con la ilusión de sus primeras elecciones, alguien empiece a investigar sobre su capacidad o libertad de votar lo que quiere votar. Diariamente ya soportamos las microvulneraciones (o no tanto micro) de derechos que tienen, para que ahora también tengan que pasar un trance así en el colegio electoral. Si no se puede impedir el voto, ¿cuál es el objetivo de este dictamen? Criminalizar a las personas con discapacidad y perpetuar la idea de que cualquiera puede cuestionar su conciencia, libertad o voluntariedad.

Es muy grave. Ahora, cualquier persona, aunque no tenga ninguna formación, podrá juzgar, sembrar sospechas y decidir si el voto de mi hijo es libre, consciente y voluntario. Teniendo en cuenta que en estas elecciones habrá apoderados e interventores de partidos predispuestos a recortar derechos de los ciudadanos, ¡ni hecho a medida! Un abuso de poder contra los más vulnerables por parte de una Junta Electoral anclada en el pasado, y que sólo se entiende como venganza por una ley que no les habrá gustado.

Exigimos que la Junta electoral cambie esta disposición. No puede ser que los teóricos garantes de un proceso sean los principales sospechosos de negar los derechos del mismo proceso. Mi hijo con Síndrome de Down tiene, a estas alturas, más claro a quién quiere votar que sus hermanos. Si esto no se cambia, tendremos que entender que no estamos en un estado de derecho, sino a un estado que otorga a cualquier el poder de interpretar el derecho de un tercero, sobre todo si éste pertenece a un colectivo vulnerable.



PD. Se abrió una campaña de firmas para que derogasen el decreto y el 21 de Marzo la Junta Electoral Central RECTIFICÓ, publicando un nuevo redactado el BOE. A pesar del éxito de la rectificación, no habrá normalidad hasta que no haya que matizar los derechos de según quien, porque entonces sí que serán realmente iguales a los demás.

Más información:

sábado, 9 de marzo de 2019

Municipales

Escuchamos Salvini decir animaladas de los refugiados, vemos a Trump dispuesto a hacer lo que sea y como sea para construir un muro reflejo de sus muros interiores, escuchamos un Viktor Orban inhumano y racista, vemos como un partido se carga la lucha por la igualdad de género, y todas estas realidades son consecuencia de unas elecciones y justo a las puertas de un goteo de elecciones en pocos meses.
Y sudamos solo de pensarlo porque ya sabemos de qué va todo esto.

Pero centrémonos en las elecciones en nuestros pueblos. A este nivel afortunadamente no hay presupuesto para construir falsas noticias ("fake news"), ni asesores de imagen, ni habría apelar al miedo ni a los instintos más primarios y animales que tenemos. Las elecciones en un pueblo pueden ser más limpias y no debería preocuparnos el voto útil, el tactismo global o el ganar o perder.

Porque, lo que necesita un pueblo es hacer de su espacio geográfico, un espacio donde podamos ser felices. Y serlo, sin hacer infeliz a nadie fuera.
Necesitamos que las personas que lleguen, se sientan acogidas y como en casa,
Necesitamos que las personas tengan unos ingresos mínimos que no los hagan sufrir hambre ni frío,
Necesitamos que las personas se sientan útiles porque cada cual esta aportando en aquello en lo que es bueno,
Necesitamos que las personas no se aprovechen de su condiciónes privilegiadas y al final del periodo seamos algo menos desiguales y eso nos haga felices,
Necesitamos seguir haciendo cultura, teatro, música, lectura, arte y podamos seguir hablando nuestra lengua y a ser posible, saber un poco más de cualquier otra,
Necesitamos poder aprender desde la mas tierna infancia hasta la senectud,
Necesitamos poder crecer con salud y también interiormente,
Necesitamos respetar la naturaleza y promover la justicia climática,
y necesitamos encontrar los equilibrios en las decisiones.

Y para hacer eso, tenemos que encontrar y votar en cada pueblo o ciudad a aquellas personas especiales, que nos ayuden a participar, a decidir, a encontrar los caminos. No necesitamos doctores que decidan por nosotros, ni economistas que decidan solos donde invertir nuestro dinero. Y afortunadamente estas personas existen en todos los pueblos, y hay mas de una.
Las elecciones no deberían ser un torneo de ideas donde ganan sólo las de uno, porque nadie tiene la verdad.

Necesitamos mujeres y hombres, buenos y sabios, que escuchen. Con capacidad de discernimiento. Que no entren aquí para ganar o perder sino para servir. Que escuchen más que expliquen y que aprendan más que enseñen. Gente comprometida que se sienta unida a personas en todo el mundo que hacen pasos adelante en su compromiso. Aquí es difícil, allí se juegan la vida. Sólo en Sudamérica mas de 200 personas que han dado un paso adelante han septiembre asesinadas en 2018

Hacen falta personas con espíritu de servicio. Espíritu de servicio a escala de pueblo. Y construir con ello lo que un pueblo debe ser: una casa de casas donde cada uno tiene la suya pero reconoce la de todos.

Sólo si aprendemos a hacer bien esto a escala de pueblo, lo sabremos hacer bien después a escala de país.



Artículo publicado en la revista "El Portal" de Centelles num. 295 de Marzo del 2019