martes, 20 de junio de 2017

16.033, el número de la vergüenza


Este articulo ha sido publicado en La Marea el dia 20 de Junio del 2017. Lo encontrais en LA MAREA

El 20 de junio es el día de las personas refugiadas. Hace años, esta fecha merecía escasos titulares. Pasaba de soslayo; sin hacer ruido y por la puerta de atrás. La aparición de algunas noticias aquí y allá era fruto del constante compromiso de las organizaciones sociales que trabajan por la defensa de los derechos de quienes tienen que abandonar sus hogares. La situación dio un giro hace tres años. Desde entonces, mucho se ha publicado y no solo coincidiendo con ese día. En nuestra retina colectiva quedan imágenes de chalecos amontonados en las playas de Lesbos, el pequeño Ayllan Kurdy o la vista aérea de la patera del World Press Photo de 2015.

Qué ha pasado, entonces. Por qué hoy el día de las personas refugiadas merece tertulias, titulares, debates, críticas… Por qué se escriben numerosos artículos, se hacen amplias declaraciones y se organizan movilizaciones sociales. ¿Ha cambiado algo sustancialmente? ¿Hay ahora más población refugiada que hace tres años? ¿El problema es mucho más grave?

La respuesta sincera, es que no. El problema es grave, sin duda, pero no mucho más grave que hace unos años. La diferencia es que esta vez, una pequeña proporción de personas ha llegado a las playas donde nos bañamos en verano. A nuestra sacrosanta frontera. Pero el problema, en realidad, no es que no hayan llegado; el problema es que somos incapaces de acoger ni siquiera a un número testimonial de refugiados. El problema es que estamos incumpliendo la legislación internacional de la que la propia Europa se dotó por si tenía una tercera guerra y para garantizar los derechos humanos de quien se ve obligado a huir.


Mucho más allá de la mal llamada “crisis de refugiados”

Este día no se creó para dar respuesta a la mal llamada “crisis de refugiados”. Se creó porque, más allá de millón de personas que han llegado a Europa, hay 65 millones huyendo de sus casas por conflictos y 22,6 millones de personas refugiadas. Una cifra que asciende a 225 millones si se tienen en cuenta otras causas que expulsan a la gente de sus hogares. Este día se creó para esas personas. Para garantizar los derechos de quienes buscan refugio en el lago Chad, en Líbano, en Jordania, en Níger, en Honduras, Afganistán o México.

Seamos, pues, conscientes de que España en realidad se ha comprometido con una parte muy pequeña de la punta del iceberg. Una cifra ridícula de un todo enorme. Uno mínimo gesto que el gobierno es incapaz de cumplir. 17.337 personas, con sus vidas, sus sueños, sus planes de futuro. Esa cifra es el pedacito al que se comprometió el gobierno. De ella, aún quedan por llegar 16.033 personas; el número de la vergüenza de un Estado que no ha entendido qué significa estar en este planeta y que no entiende la política exterior excepto para comprar y vender (entre otras cosas, armas que, por cierto, atacan a algunas de las personas que buscan refugio).

Más que preguntarnos por qué llegan, deberíamos preguntarnos por qué se encuentran en una situación sin salidas que les expulsa de sus ciudades. Los gobiernos (incluido el español) no pueden eludir las responsabilidades internacionales –por acción u omisión– en los conflictos y crisis que provocan tales situaciones. Los expulsamos de sus países para no dejarles entrar en los nuestros.


Es cuestión de  justicia

Los compromisos de los Estados pobres y ricos son vergonzosamente dispares. Los seis países más ricos del mundo – que poseen más de la mitad del PIB mundial–  acogen tan solo al 8,8% de la población refugiada mundial. Los seis países que acogen a más de la mitad de los refugiados del mundo no tienen siquiera un 2% del PIB mundial. ¿De verdad pensamos que no hay capacidad? Lo que no hay  es voluntad política ni compromiso humanitario.

No se trata de generosidad, ni siquiera de solidaridad; es justicia. España debe responder a la legalidad internacional. El gobierno debe cumplir de una vez el compromiso que asumió con la Unión Europea. El tiempo se agota y no vemos voluntad ninguna para acoger a las 16.033 personas que tienen que llegar antes del 26 de septiembre. Inventar excusas y elaborar discursos enrevesados que eluden responsabilidades atenta directamente contra la dignidad de las personas refugiadas –e incluso contra la de la población española. Basta ya.

Este 20 de junio cientos de localidades salen a la calle para repetir una vez más que queremos que vengan, que queremos acoger. Exigiremos al gobierno que cumpla el mínimo al que se comprometió y que siga avanzando en la senda de la acogida. Le exigiremos que vaya mucho más allá de la ridícula punta del iceberg y piense en los 65 millones de personas restantes. No hacerlo, nos haría cómplices de una de las etapas más miserables e indignas de nuestra historia reciente.

domingo, 11 de junio de 2017

Cincuenta y seis motivos para la esperanza

Hace cinco años comenzó una pesadilla. La guerra ha sido la culpable de que amigos y familiares perdieran la vida violenta y repentinamente. Y de tener que tomar muchas decisiones difíciles, sin ninguna garantía y en poco tiempo. Marchar toda la familia o sólo unos cuantos porque no hay suficiente dinero o porque alguien tenía que mantener el negocio. Bloqueos, incomunicación y no saber nada unos de otros. Miedo. Caminatas. Estancias larguísimas a campos de refugiados. Decisiones aún más difíciles al abandonar los campos y caminar hacia Europa. Fronteras y mafias. El mar, una lancha inequívocamente insegura y un pasaje inmoralmente caro. Voluntarios que los reciben en la playa y que son la primera cara amable en mucho tiempo. Pero era un espejismo. Vuelven los problemas. Campos militarizados de refugiados. Dos años pendientes que te den permiso para quedarte o te echen gracias al acuerdo con Turquía. Y malviviendo en condiciones precarias.

viernes, 28 de abril de 2017

0,7% , todavia pendiente

La presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) nos ha llevado a revisar que se hacía con el presupuesto de cooperación internacional que una vez más está por debajo mínimos tras un recorte que supera el 70%.
Oxfam Intermón me pidió una serie de 4 artículos que durante 4 semanas han ilustrado la campaña #RIPayuda con 4 capítulos que ilustran el recorte en la politica pública de cooperación: género, cambio climático ciudadanía y refugiados. Se publicaron en facebook y los he recopilado todos en esta entrada. Tambien añado al final el análisis que hace la Coordinadora española de ONGD

1. Cooperación y genero
En Marruecos, acercarse a un campo de fresas y hablar con las mujeres que allí trabajan, puede suponer para ellas, perder el trabajo y que nadie las contratas nunca más. Sin papeles, sin alfabetización, sin posibilidad de defensa legal y con un estado poco sensible a estos problemas, las condiciones de trabajo y de acoso personal llegan a puntos de violación de los derechos humanos que no nos podemos ni imaginar.
En Rep Democrática de Congo por el solo hecho de ser mujer y estar en zona de conflicto pasas a ser objetivo de todos los bandos para ser abusada o violada. Y posteriormente rechazada por la familia. En Colombia también, hasta el punto de que han tenido una campaña que se llamaba "saquen mi cuerpo de la guerra"
En Etiopía hemos visto niñas que dejaban la escuela para encargarse de ir a buscar agua caminando horas y horas.

Son ejemplos de una misma realidad que muestran como las mujeres, lejos de tener las mismas oportunidades que los hombres, son objeto de abuso, desprecio y discriminación por culpa de estructuras políticas, económicas y culturales que perpetúan esta injusticia.

Y se invisibilizan las mujeres. Y sus luchas. En nuestro país hemos visto las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan para el 8 de marzo y aún así no paran los asesinatos machistas y la violencia de género que ha costado de visibilizar y los micro-machismos tan anclados en nuestra sociedad que parecen imposibles de erradicar.

Si esta es la realidad a un país con un estado de derecho como el nuestro, imaginemos lo que puede ser en un país con un estado y un sistema judicial muy débil y precario.

Por estas razones se necesitan programas de cooperación específicamente de género. Programas que apoyen mujeres valientes que quieren cambiar esto, a gabinetes que quieren defender estas vulneraciones, a colectivos que tratan de organizarse y defender derechos, más que elementales. Porque si, hay, hay que defenderlos.

Y esto es los que hacen los proyectos de cooperación en todo el mundo. O mejor dicho lo que hacían. Los proyectos de Cooperación española de género han reducido el presupuesto un 76%. Y que se haya recortado tanto la Cooperación es grave por dos razones. La primera es que no podemos hacer proyectos como estos. La segunda, mucho peor, es que mujeres que habían comenzado a luchar porque tenían apoyo de la cooperación, ahora se han encontrado de repente más expuestas y vulnerables que nunca por su lucha y sin soporte por los recortes. Y como consecuencia, con su vida en peligro. 185 mujeres lideresas han muerto en el mundo en 2015, y recuerdo ahora especialmente a Berta Cáceres.
Si por todo ello, luchamos contra #RIPayuda y para que muchas #heroinas puedan seguir con esta lucha y la humanidad sea mas justa


2. Cooperación y ciudadania
Cuando vemos toda la corrupción que nos rodea, las decisiones judiciales que se toman, cuando nos hacemos conscientes de las desigualdades y de que una élite que se está enriqueciendo desproporcionadamente en todas partes, nos preguntamos que tenemos que hacer para que todo esto no ocurra.
En cada caso hay medidas concretas a tomar pero hay un denominador común para combatir eficazmente todas estas situaciones: Incrementar nuestra madurez democrática. Nuestra y la de todos.
Incrementar la madurez democrática significa ser sujetos activos, significa estar atentos a lo que pasa, exigir transparencia, no delegar responsabilidades a nuestros gobiernos ni a los políticos y estar encima de las decisiones que toman. La democracia no consiste en votar cada 4 años y luego delegar. Ya tenemos pruebas suficientes, especialmente en días como hoy, que esto no funciona.
Miquel Martí Pol decía "la Paz no es un golpe de viento repentino, sino la piedra donde cada día hay que esculpir el esfuerzo de conquistarla". Pues con la democracia pasa lo mismo.

Y si esto aquí no funciona, imaginaros en otros lugares donde todavía no hay democracia o la democracia que hay es aún más débil que la nuestra.
Entre estos otros lugares hay la Rep. Dominicana, país donde parece que sólo haya turismo y resortes, pero donde vive gente en medio de una situación de corrupción y desigualdad generalizada. Aquí es más importante aún reforzar la madurez democrática y estar al lado de las personas, que a pesar de que la dura situación personal, están liderando y empujan luchas colectivas.
Patricia es una de estas mujeres. Y Ciudad Alternativa es una respuesta de dignidad que sus habitantes dieron a la dejadez y al olvido de sus autoridades. Una ciudad dignificada donde las cloacas y la suciedad han dejado de ser el denominador común. Y esto se pudo hacer con la colaboración de Cooperación Española.
Esta cooperación Española ha reducido el presupuesto en un 70% para proyectos como este y por eso hablamos de #RIPayuda.
La cooperación cuando está en manos de personas que luchan (como la comunidad de Ciudad Alternativa) tiene resultados, y cuando deja de existir repentinamente como es el caso, tiene consecuencias.
El Gobierno español debería tomar nota y asumir un compromiso firme y real con la cooperación al desarrollo, aumentando la partida al 0,4% y priorizando el fortalecimiento de la sociedad civil en países como República Dominicana. Una sociedad civil que es fundamental para acabar con la desigualdad, allí, aquí y en todas partes. #STOPdesigualtat


3. Cooperación y cambio climatico
¿El cambio climático genera pobreza? Para nosotros, como mucho, genera malestar. No hace el frío o el calor cuando corresponde y las vacaciones no son como antes. Genera sequía y tenemos que controlar un poco el consumo de agua y quizás no llenar las piscinas particulares. O algún chiringuito de playa ha ganado mucho menos de lo previsto porque no ha hecho el calor esperado ese verano. Con estas coordenadas es difícil ver el cambio climático como algo trascendente para la vida.

Pero si eres de una familia agricultora en Mauritania, si semanas antes de la siembra ya has reservado la semilla, el último grano que tenías para comer, esperando que el cielo y la naturaleza te diga cuándo plantar, como te enseñaron tus bisabuelos, es diferente. Tienes que esconder los últimos granos, la semilla (como cada año en esta época hay hambre y todo el mundo busca los últimos granos), porque es la clave para tener después una cosecha, única solución para el hambre y para vivir un año más. La cosecha más que una fuente de ingresos, es la prórroga de la vida por un año.

Y si entonces no llueve o lo hace en exceso y la semilla no germina o se pudre, es la esperanza de la familia la que no germina o se pudre. El frágil equilibrio en el que vivían, se ha perdido. Y no hay una segunda oportunidad.

Visto así, el cambio climático toma otra dimensión.

Que estas familias tengan una oportunidad pasa por programas que les permitan no depender de una sola, y esto se conoce por programas de resiliencia. Que estas familias tengan una oportunidad pasa por entender que el cambio climático que sufren más que nadie, se ha generado en los países donde sólo es una anécdota. Que estas familias tengan una oportunidad pasa por el Fondo Verde del Clima donde España ha aportado solo un 1% de los 100 millones a los que se había comprometido.

Cuando nuestro gobierno no destina a cooperación lo que debe destinar, los programas de resiliencia desaparecen, el fondo verde no se paga,... y las familias agricultoras de Mauritania pierden la única oportunidad que tenían. No, no es gratis incumplir los compromisos porque hay un #SOSclima que #RIPayuda no quiere escuchar.


4. Cooperación, ayuda humanitaria y refugiados
Hoy faltan 173 días para que se cumpla el plazo de acogida de personas refugiadas. España se comprometió a acoger 17.387 personas refugiadas en dos años. Los dos años acaban en setiembre y solo hemos acogido a 1.237 (el 7%) de las comprometidas.

La presión popular ha conseguido que este último mes las llegadas hayan aumentado un 50% respecto al año y medio anterior. Pero a este ritmo necesitaríamos entre 2 y 3 años más para cumplir y solo nos quedan 6 meses.

Ver las personas desplazadas en el lago Chad con el doble yugo del desplazamiento y el hambre es un ataque al concepto de dignidad humana (y no lo digo por la acogida de los locales que ha sido ejemplar). Verlas acampadas en nuestros países europeos con recursos, es una patada en el hígado. #SOSrefugiadxs

Por estas razones no vamos a permitir que ese mínimo no se cumpla y vamos a exigir que lleguen todos antes del 26 de setiembre. #VenidYa

Pero queremos exigir una respuesta integral. Acoger es imprescindible, pero solo acogiendo abordamos la situación pero no el problema. El problema pide mirar a las causas. Y las causas son conflictos, intereses económicos, hambre y cambio climático.
Y en esas causas los presupuestos del estado tienen algo que decir. Los presupuestos de cooperación son el termómetro de nuestra consciencia planetaria. De nuestra responsabilidad ética y social con todas las personas del mundo. Y ese termómetro indica que tenemos fiebre.

El presupuesto de nuestra consciencia planetaria ha bajado un 70 % los últimos años. El dinero que destinamos a combatir las causas que generan pobreza, desigualdad y desplazamiento forzado ha quedado reducido a 0,12% muy lejos del 0,7% comprometido #RIPayuda. Y encima queremos pagar la acogida de los refugiados con el dinero destinado a combatir las causas de la pobreza y el desplazamiento forzado. Error grave. Los fondos de cooperación no deben ser para pagar la acogida. Y los fondos de ayuda humanitaria deben ser como mínimo de 150 millones (el año anterior no llego a 47 millones http://www.realidadayuda.org/ )

No, ni aceptamos que no cumplan sus compromisos de acogida, ni que nuestro presupuesto siga reflejando esa inconsciencia global. Presupuestos de cooperación dignos y acogida de personas refugiada, YA!


Podéis encontrar más información en:
Oxfam Intermón: Héroes de la ayuda
Realidad de la Ayuda
Coordinadora Espanyola: Analisi del Presupostos Generals de l'Estat
Iniciciativa #VenidYa de apoyo a los refugiados


viernes, 7 de abril de 2017

Inmunizados contra el hambre


Naciones Unidas dicen que estamos ante la crisis de hambre más importante desde que desde que se fundó en 1945. Por intensidad y por extensión. Son 129 millones de personas. Seguramente no lo sabíais. La noticia no pasó de un rincón en los periódicos y telediarios. Quedamos indiferentes. Nosotros, los medios y el poder político.

Y la perspectiva es realmente muy grave. Si escuchamos a la gente que han conocido la situación en Yemen, Somalia, Sur Sudán y Chad, su testimonio estremecedor. Muy estremecedor y crudo. Gente con años de experiencia en el sector humanitario, vuelve desencajada.

¿Y porque aquí estamos completamente indiferentes al drama? ¿No nos afecta que la gente muera de hambre? ¿No nos preocupa que sean millones? ¿Hemos perdido el espíritu solidario?

No, no lo hemos perdido, pero la enésima hambre en el mundo actúa como una vacuna que nos inmuniza a reaccionar como deberíamos. Hace muchos años que hablamos de hambre. Hace mucho tiempo que nos explican el hambre como caído del cielo. Hace mucho tiempo que nos transmiten el mensaje de que haciendo un donativo lo resolveremos o mitigaremos. Hace muchos años que las imágenes de hambre son las de negritud, desolación y pena. A menudo de indignidad.

Y a todo esto se añade un efecto tan injusto o inmaduro como humano: la distancia. Estan muy lejos y no podrán llegar aquí. Para muestra, un botón, los refugiados. Hace decenas de años que la situación de los refugiados en el mundo es una vergüenza para la humanidad, pero ha sido necesario que lleguen a nuestro país para que veamos el problema y lo consideramos grave.

Por parte de las entidades y los medios tenemos el deber pendiente de explicar que no hay fatalidades sino causas. Explicar que los donativos y las intervenciones de emergencia solucionan situaciones (parcialmente) pero no solucionan los problemas que las causan. Las situaciones se repiten porque en verdad no fuimos solucionar las causas de la anterior. Solucionamos la urgencia pero no el origen de esta

Por parte de la ciudadanía hay que madurar nuestro sentimiento solidario y ir más allá de una imagen del mundo hecha de fotos fijas sin profundidad de campo. Sólo si abrimos el foco, sólo si investigamos las causas, sólo si a la ayuda de emergencia le añadimos acciones e inversión para combatir lo que de verdad lo provoca, haremos una solidaridad madura.

Sólo alrededor del lago Chad hay abandonadas 12 millones de personas desplazadas que sufren esta crisis de hambre. Dad dinero para que podamos llegar a todos ellos, pero al día siguiente de dar por ellos, buscad a alguna entidad que trabaje por las causas y allí invertir el doble de dinero.

Debemos exigir que vengan los refugiados que se ha comprometido a acoger el gobierno español. Por compromiso ético y político. Porque es una parte de la solución. Pero también para no olvidar que tras ellos, más lejos, hay millones de refugiados sin techo, sin agua y sin alimentos. Inmunizarnos contra el sufrimiento ajeno o no querer mirar no es una opción con 90 millones de desplazados y 129 de hambrientos en el mundo. Sólo posponemos los problemas. Y con ello contribuimos a que crezcan solos. Maduremos. ¡Cojamos el toro por los cuernos!

Más información:



Artículo publicado en catalan en la revista "El Portal" de Centelles num. 272 de Abril del 2017 y en castellano en el blog Pobreza Cero de la Coordinadora española de ONGD





martes, 28 de marzo de 2017

Pobreza y desigualdad


8 personas viven con la misma riqueza que 3.500 millones. Cada año es peor. El método de cálculo es una chapuza. Se les ve el plumero a estos de Oxfam. El mundo tiene menos pobres que nunca, ¿a que viene ahora poner el miedo en el cuerpo?

Estas y otras frases han rodeado la aparición del informe de Oxfam Intermón. Los datos no dejan indiferente a nadie pero el contenido del informe nadie lo ha discutido. Y el propio Banco Mundial afirma que la desigualdad es un problema grave.

 Hablar de desigualdad inquieta porque cuando hablamos de pobreza, estamos hablando de unos terceros, los pobres. Ahora bien, hablar de desigualdad nos implica en la solución porque en la línea de la desigualdad todos estamos en algún u otro punto y podría ser que al verlo nos tuviéramos que mover. Algunos estudios nos dicen que con un patrimonio superior a 60.000 € estamos dentro del 10% más rico del mundo.

Es cierto que las cifras de pobreza absoluta se han reducido. Vivir por debajo del umbral de la pobreza significa vivir con menos de 2 € al día, por lo tanto 60 € al mes. Pero es que incluso duplicando la cifra, en valor absoluto significa vivir sólo con 140 € al mes!

Y lo más grave no es que el incremento sea realmente poco significativo sino que siguen habiendo 800 millones de personas por debajo este umbral debido a la desigualdad. Si en la India se hubieran aplicado las políticas que en Brasil han reducido el índice de Gini en 6 puntos, habría 174 millones de pobres menos en el mundo. Pero estas políticas no se aplican ni diseñan y 7 de cada 10 personas en el mundo viven en países donde la desigualdad se ha incrementado en los últimos 10 años. La desigualdad crece en todas partes año tras año.

Si comparamos salarios y los beneficios veremos se van distanciando en todos los países. Si miramos los impuestos veremos que los dejan de pagar las empresas y los cargan básicamente a los ciudadanos. Si miramos el poder económico veremos que consigue día a día beneficios legales y políticos.

Exijamos que se gobierne para el  99%, exijamos leyes, impuestos y políticas pensadas para las personas y no para el capital. Y levantémonos, exijamos transparencia, control, seguimiento y lucha. Sin este ingrediente de la ciudadanía, los políticos no podrán sacudirse de encima el poder y el chantaje del capital.

Podeis encontrar este informe de Oxfam Intermón en:  http://bit.ly/OIdavos17ESPpag

   
Artículo publicado en el num 271 de la revista "El Portal" de Centelles de Marzo de 2017

domingo, 19 de febrero de 2017

La vida, un privilegio.



Hace unos días hablaba con una compañera que está en República Democrática del Congo. Me explicaba con toda normalidad que cada noche se oyen disparos en el barrio. Y esta noche habían matado a dos militares que habían pillado robando. La gente está muy harta de los militares. Normal después de veinte años de guerra, de cinco millones de muertes y de más de 200.000 mujeres atacadas, víctimas de violencia sexual. Un conflicto que parece que no acabará nunca a pesar de tanto progreso, o precisamente por culpa de tanto progreso y del "coltan" de los móviles y las comunicaciones que contradictoriamente nos permiten conversaciones como esta. Y mi compañera añadía: "es que la vida aquí es un privilegio, no un derecho".

La vida es un privilegio, no un derecho. En nuestro ricón de mundo -salvo algún día en algún funeral-, nunca lo expresaríamos así. Y la frase es tan cierta y válida para España como para Siria, Nigeria o Rep. Democrática del Congo. La inestabilidad y la inseguridad son infinitamente más grandes allí, pero la vida es igualmente un privilegio, un regalo, y así habría que vivirla. Ver y vivir de cerca la fragilidad de la vida en algunos de estos lugares, me ha ayudado a entender que la vida es un regalo y que ante la muerte deberíamos pensar más en todo lo que hemos tenido la suerte de vivir, y no tanto en lo que ya no podremos vivir.
Pero esto, en absoluto significa que no haya que seguir trabajando, con todas nuestras fuerzas para que la vida de todos sea mucho menos frágil y, sobre todo, porque tanta fragilidad no esté tan mal repartida, y dependa tanto de donde te ha tocado nacer .


Y ahora caigo que esta columna, tiene un lector menos. Y que los saharauis tienen un defensor menos de su causa. Y que las fiestas populares de Centelles tienen un vecino menos para mantenerlas vivas. Y que el mundo tiene un militante de la vida menos. No! Perdón! No era eso!


Ahora somos más conscientes de que Centelles tenía un animador excepcional en todos sus actos, y que hemos tenido la suerte de compartir mucho tiempo con una persona con un empuje y una ilusión contagiosa contagiosas y a prueba de bombas. Y que el pueblo saharaui ha tenido la suerte de contar muchos años con un defensor incondicional.

Ahora somos conscientes de que conocer Pere Viñolas ha sido un privilegio.
Gracias Pere!









Articulo publicado en el num 270 de la revista "El Portal" de Centelles de Febrero de 2017


martes, 10 de enero de 2017

La solidaridad, mejor con la cabeza

Publicado en castellano en el blog de la Coordinadora Española de ONG para el desarrollo, lo podeis encontrar tambien aquí

Antes de dar o hacerse socio de alguna entidad hay que hacerse preguntas y tomar decisiones: para qué, a quién, cuánto y durante cuánto tiempo.

Artículo publicado en el Diari ARA del 6 de Enero del 2017

Estamos en unas fechas en las que mucha gente hace aportaciones solidarias a diferentes causas o debe decidir qué cuotas de entidades continúa pagando. El caso de Nadia y la presunta estafa solidaria de sus padres ha hecho saltar las alarmas y ahora se cuestionan las llamadas solidarias. Y está bien que sea así. El caso de Nadia nos debe ayudar a reflexionar y aprender sobre nuestra forma de ser solidarios.

La mejor solidaridad es la solidaridad consciente y constante, no la solidaridad puntual, casual, o la solidaridad reactiva ante llamadas que llegan a través de los medios de comunicación o las redes sociales, o de jóvenes con chalecos en la calle. Las llamadas son necesarias para despertar nuestras conciencias pero debemos luchar contra el inmediatismo en estos temas. La solidaridad real y efectiva es la comprometida, la de largo plazo, que permite apoyar a colectivos, comunidades o proyectos de manera sostenida en el tiempo.

La mejor solidaridad es la solidaridad que atiende los síntomas pero sobre todo actúa sobre las causas. Siempre que hacemos un donativo o nos hacemos socios de alguna entidad debemos pensar si pretende resolver un síntoma, una necesidad o si va a las causas de los problemas. A menudo hay que destinar dinero a los síntomas para evitar sufrimiento a las personas, pero no olvidemos que si no destinamos muchos más dinero a las causas nunca resolveremos realmente los problemas. Y cuando hablamos de causas, a menudo hay que invertir tambien en investigación y estudios, no sólo en asistencia directa. Si queremos cambiar las cosas de raíz se necesitan buenos análisis para hacer buenas propuestas y es imprescindible la presión política, la sensibilización y la difusión. No perdamos de vista que hay entidades grandes, pequeñas, generalistas o especializadas y que todas tienen su rol.

La mejor solidaridad es la solidaridad que combina razón y emoción, no la que responde sólo a impactos emocionales. Hay que vigilar especialmente con las llamadas solidarias cuando aparecen niños. A todos nos toca la fibra sensible y el corazón los niños, pero hay que ir más allá del corazón. Siempre que donamos para un niño o para una persona concreta, hay que preguntarse por qué este y no al de al lado, ¿por qué a uno y no a todos los afectados por la misma problemática?. Cuando nos quieren tocar el corazón, las fotografías y los mensajes suelen tender al sentimentalismo y el dramatismo y a menudo se abusa de la imagen de los menores, y no se respeta su intimidad o dignidad. Es por ello que las ONG tenemos unos códigos éticos para evitar caer en manipulaciones sentimentales. Las demandas de ayuda a personas concretas son absolutamente legítimas y a menudo las ponen en marcha amigos y familiares sin experiencia, con toda la buena intención, y hay que agradecerles esto, pero también hay que tener presente que estas campañas tan personalizadas o dramáticas no suelen tener un enfoque del problema global, no perduran en el tiempo y presentan más riesgos de pervertir las finalidades.

La mejor solidaridad es la que organiza y ayuda a organizarse colectivamente. Por experiencia personal sé que las soluciones colectivas son las que normalmente resuelven una situación. Si tienes un hijo con problemas, quieres ayudarle a él, pero si eres honesto, no sólo querrás ayudar a tu hijo sino todos los que están o estarán como él. La diferencia es si se lucha para soluciones individuales o para derechos colectivos, para solucionar el problema de una familia o establecer las bases para que muchas otras que se puedan ver afectadas encuentren apoyo y soluciones en el futuro.

La mejor solidaridad es la que combina lo más próximo y lo más lejano. Tenemos muchas pruebas cada día que todo lo que ocurre en el mundo nos acaba afectando. El mundo es global, y evitar los conflictos o los malestares en la otra punta del mundo puede hacer nuestro entorno cercano también más justo. Sólo localmente no conseguiremos arreglar las cosas realmente. Las migraciones y el desplazamiento forzado de personas son el ejemplo más claro. Nuestra solidaridad, siempre que sea posible, no puede olvidarse el local-global, el aquí y el allá. No hay personas de primera y de segunda. Todo el mundo por ser persona tiene los mismos derechos, haya nacido donde haya nacido.

No lo olvidemos. Antes de dar o hacerse socio de alguna entidad hay que hacerse preguntas y tomar decisiones: para qué, a quién, cuánto y durante cuánto tiempo. Haberse cuestionado esto es imprescindible para no caer en trampas, impulsividades, engaños o autoengaños. Y después de dar o hacerse socio de alguna entidad hay que seguir haciéndose preguntas, seguimiento y preocuparse. Debemos ser completamente conscientes de lo que queremos y de lo que podemos hacer. Porque la mejor solidaridad es la que nos provoca cambios personales. Y si lo hace, probablemente también provocará cambios colectivos, y es así como se construye una sociedad mejor.