martes, 9 de febrero de 2016

Centelles sin paraísos fiscales (Ayuntamientos libres de paraísos fiscales)

62 personas tienen una fortuna equivalente a los ingresos anuales de 3.600 millones de personas. Y la riqueza del 1% de la población del mundo supera los ingresos del 99% restante.

Estas dos frases del informe de Oxfam Intermón han llenado las últimas semanas los titulares de periódicos, radios y telediarios. Y las llenaron el 2015 y el 2014. La diferencia es que este año son 62, el año pasado 80 y en 2008, 388. Parece pues, que salir en los periódicos, ocupar portadas no nos ayuda a solucionar el problema, porque a pesar de llo, el problema empeora.

Y las reacciones más encendidas no han sido para buscar soluciones sino para cuestionar detalles insignificantes de la metodología del informe.
Los medios y nosotros consumimos las noticias como si fueran un pañuelo de papel. Las usamos y tiramos.

Y mientras las tiramos, siguen llegando y muriendo ahogados refugiados en Lesbos, siguen muriendo de hambre 25.000 personas en el mundo cada día y hemos incrementado un 2.000% las inversiones en paraísos fiscales.

Claudicamos porque creemos que el problema nos supera en toda su magnitud y no sabemos que hacer ni por dónde empezar. Y es que en realidad, el problema es gordo, complejo y de difícil alcance si queremos afrontarlo individualmente.
Claudicamos porque queremos que los problemas del mundo se solucionen al igual que cuando a nosotros nos estropea el móvil. Tardaremos un día o unas semanas pero compraremos otro.

Manejamos problemas alcanzables para encontrar soluciones alcanzables. Y este no parece alcanzable, no sabemos encontrar soluciones alcanzables. Y dimitimos.

Yo os propongo una acción alcanzable. No es la solución. Pero puede ser un primer paso. Pedir a todos los grupos de tu ayuntamiento que firmen la propuesta de la Plataforma para la Fiscalidad Justa y no contraten ningún servicio a empresas que tengan sedes en paraísos fiscales. Y una vez hecho, hacerlo público.

Y que después lo hagan los pueblos vecinos. Y a continuación, el resto.
Si empezamos todos los ayuntamientos, adelantándonos a la inactividad de los gobiernos, las grandes empresas deberán plantear cambios.

No habremos solucionado el problema, pero habremos puesto una primera piedra. No podemos ir con prisas para resolver temas tan grandes.

El año que viene cuando Oxfam Intermón vuelva a presentar el informe quizás serán 50 en lugar de 62. Pero lejos, de desmoralizarnos podremos decir: nosotros ya empezamos a cambiarlo hace un año.


Artículo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles (Num 258 Febrero 2016)

sábado, 6 de febrero de 2016

Desigualdades alimentarias, Navidad, contradicciones ...





Llevamos unos días comiendo en exceso. Reciclamos y reaprovechamos la comida tanto como podemos. Pero durante el año acabamos tirando comida porque se daña o caduca. Los supermercados y los restaurantes y los comedores escolares, también acaban tirando comida. Hay fruta y verdura que se destruye porque no tiene el tamaño o el aspecto adecuado. Y todo esto pasa mientras en nuestro país hay gente que revuelve contenedores de basura buscando comida y en otros países hay gente que muere de hambre. El hambre es probablemente el problema más antiguo de la humanidad.

Afortunadamente tenemos iniciativas para evitar el desperdicio de los alimentos. El Banco de Alimentos está trabajando muy bien para evitar que se tire comida. Son iniciativas dirigidas tanto a productores como a supermercados. Reaprovecha los alimentos que se acabarían tirando, para gente que los necesita.
A nivel europeo hay también entidades como la Plataforma Aprovechemos los Alimentos que impulsan iniciativas para favorecer legislaciones y hábitos que eviten el despilfarro de los alimentos (caducidad, envases, etc). También estan trabajando muy bien y están consiguiendo importantes avances.

Todo esto ayuda a racionalizar el consumo y redistribuir excedentes localmente. Es un paso adelante importante para luchar contra el hambre en nuestro pais, pero no nos sirve para arreglarlo a nivel mundial.

No podemos pensar en redistribuir alimentos desde donde hay excedentes hasta donde no los hay cuando las distancias son tan largas. Los costes económicos del transporte, los medioambientales y culturales lo hacen inviable e insostenible. Es necesario que en cada país, en cada región haya una producción adaptada a la demanda, es decir, que cada país o región del mundo tenga "soberanía alimentaria".

Tampoco podemos continuar con el consumo excesivo de proteínas que hacemos en nuestro pais ya que no es sostenible para el planeta. El agua, los cereales y todo el impacto ecológico necesario para producir carne, hacen que el planeta no pueda producir suficiente si todo el mundo consume en exceso. El planeta puede producir comida para 10.000 millones o sólo por 1.500 millones, según si la dieta es la necesaria o es excesiva.

Para hacer frente a esta realidad se necesitan acciones individuales (reducir y adaptar nuestro consumo al necesario), y col·lectivas. Hay que apoyar a ONGs, entidades e iniciativas que trabajan para hacer que la producción de alimentos en cada país y región sea la necesaria, es decir, tengan soberanía alimentaria.
               

Artículo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles (Num 257 Enero 2016)