lunes, 6 de julio de 2015

Cooperación Internacional y migraciones (jornada Stop Mare Mortum)

La Plataforma Stop Madre Mortum surgió como reacción de la ciudadanía catalana a la muerte de 800 personas el domingo 19 de abril de 2015 en el Mediterráneo mientras huían de conflictos armados y de la propia precariedad de sus países de origen. Muertes que se sumaban a otros cientos, de los días precedentes y que parecían no hacer reaccionar ni a la UE ni a sus estados.
Stop Madre Mortum ha hecho un manifiesto, ha convocado concentraciones y poco a poco se ha ido consolidando. La necesidad de continuar dando respuesta y exigir soluciones ha llevado a hacer una jornada de formación para ayudarnos a decidir cuáles deben ser los nuevos pasos y la estrategia de la plataforma.

Han participado muchas personas expertas en migraciones, en derecho de asilo, en las políticas europeas y las de sus estados, en los derechos de las personas refugiadas y en los "no" derechos de las personas inmigrantes. Nos han hablado, Carles Solà, Dolores Ferrer, Mª Helena Bedoya, Estel·la Pareja, Silvia Morgades, Nuria Camps, Gemma Pinyol y Jordi Armadans.

A mí me ha pedido una reflexión desde el mundo de la cooperación internacional y esto es lo que he expuesto:

"Desde el mundo de la cooperación internacional creo que al menos hay 4 reflexiones útiles que podemos aportar ante el debate de las migraciones.

1. Las ONGD (organizaciones no gubernamentales para el desarrollo) hemos ido evolucionando, hemos ido cambiando políticas, y la mayoría hemos ido virando desde la asistencia a trabajar pensando en las causas que generan las situaciones y con actitudes mas apropiadas de entidades maduras.
Pero por encima de eso las entidades hemos entendido que el último sentido de ser y trabajar, no son las causas, las carencias o la asistencia, sino las personas.
Las personas que son sujeto de derechos y dignidad. Nadie escoge donde nacer. Nos viene dado. Pero por el solo hecho de ser persona, hayamos nacido donde hayamos nacido, seamos de donde seamos, por el solo hecho de ser persona, nacemos con unos derechos mínimos y una dignidad sagrada.
Si una persona no puede ejercer sus mínimos derechos, no es la generosidad o el altruismo lo que nos debe mover a restituirlos o crear las condiciones para que no los pierdan, nos debe mover la Justicia.
Esto introduce un cambio de visión fundamental en todo el trabajo con cualquier persona; hay que actuar por Justicia, porque es justo, no por generosidad!

2. Las ONGD hemos estado durante muchos años que nuestro objetivo es combatir la pobreza. Cuando decimos esto en el imaginario de la ciudadanía transmitimos sin querer que la solución es generar riqueza. La riqueza del mundo tiene dos características importantes.
  • es finita, y
  • sabemos que en el mundo hay suficiente riqueza y recursos para que todos vivan con los mínimos derechos cubiertos.
Si en vez de hablar de riqueza, habláramos de combatir la desigualdad, habríamos conseguido:
  • Enfocar mejor el problema.
  • Pasar a formar parte de la solución (en la línea de la desigualdad todos estamos en algún punto y tenemos que ver hacia dónde tenemos que movernos)
Cuando hablamos de desigualdades todos imaginamos las económicas, que son muy graves. 7 de cada 10 personas viven en países en los que la desigualdad se ha incrementado en los últimos 10 años, y sabemos que la desigualdad es el principal obstáculo para luchar contra la pobreza.

Pero paralelamente a la desigualdad económica está la de poder, la de género, y muchas otras. Y especialmente una, la más cruel de todas, porque es invisible: la desigualdad de oportunidades.
Esta última es la que empuja la mayoría de personas a migrar. Mientras alguien tenga que migrar porque en su país no tiene las oportunidades que puede encontrar en cualquier otro país, nos queda trabajo por hacer! Y nos queda hacerlo por Justicia!

3. La Cooperación Internacional, al menos la oficial parece absolutamente defenestrada en nuestro país. Y con esto parece enterrada como si fuera un fin en sí misma y desaparezca con las subvenciones publicas. El 94% de recorte en la ACCD (Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo) o del 72% en la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) son los síntomas.
Pero no. La cooperación no depende solo de los gobiernos y además es un medio, una herramienta. Una herramienta para un objetivo y la responsabilidad que es de los estados. Cualquier estado tiene la responsabilidad de preocuparse del bienestar de sus habitantes. Este principio asumido por todo el mundo tiene un condicionante. El condicionante es que no debe ser nunca a costa de que fuera del país cualquier persona pierda sus derechos y su dignidad.
Los estados tienen una responsabilidad ética y social de mantener el país en equilibrio con el mundo y el resto de personas que viven en el planeta.

Las herramientas que tenemos para este fin son:
  • una política exterior que lo tenga en cuenta e incluya la cooperación al servicio de este principio,
  • y una coherencia de políticas interna en relación al mismo principio.
Esta convicción nos llevó a muchísimas entidades de Cataluña a trabajar y definir cómo debería ser la política exterior de un país adaptada  al momento actual y a este principio. El resultado es el Acuerdo Nacional de Acción Exterior. Un trabajo con mucho contenido que se puede encontrar en: http://bit.ly/BlogANACEXT   o ANAcExt o en Facebook

4. Y el último punto es la coherencia de políticas
Queremos que nuestro país se plantee un cambio de postura y acoja a quien sea necesario respetando sus derechos. Pero esta actitud por coherencia conlleva implicarse en resolver las causas que han generado la situación.
Debemos acoger personas pero al mismo tiempo y con mucha mas intensidad, trabajar para resolver las causas que las han llevado a migrar a la fuerza.

Y todo se resume en una palabra, DIGNIDAD. La dignidad con la que nace cualquier persona y que tiene derecho a mantener durante toda su vida Hay que tener en cuenta que la dignidad de las personas esta entrelazada. Si alguien -por lejos de nosotros que esté- pierde su dignidad y nosotros no hacemos lo que esté a nuestro alcance para que la recupere o no la pierda, nuestra dignidad se desvanece conjuntamente con la suya.

Resumen gráfico de toda la jornada hecha por Juan Linares ( @JuanLinaresVarg )


http://issuu.com/juanlinaresvargas/docs/jornadaok

domingo, 5 de julio de 2015

Mújica y Nyerere

Pepe Mújica dejó de ser hace unas semanas el presidente de Uruguay. No se presentó a las elecciones. Es un tipo proximo, simpatico. Un agricultor, que entre otras muchas cosas no ha dejado de vivir en su simple casa de toda la vida. Contrasta mucho con la imagen que tenemos de los presidentes y altos cargos de un país. Y contrasta más aún con la imagen que tenemos de los cargos políticos en países empobrecidos.

Es complicado en todo el mundo que un niño sin oportunidades llegue a según qué cargos. Ni las oportunidades educativas ni lo que respira en todo su entorno le ayudarán a llegar.
Las oportunidades educativas son muy escasas o muy limitadas en estos países. Más allá de la primaria no es sencillo continuar por la presión de tener que ponerse a trabajar.

Pero a este límite visible, está el invisible. Este otro es el que se transmite en el día a día, en lo cotidiano en todos estos países y en el que todo lo que te rodea te dice que tú no llegarás a ser nada importante.

Este falta de fe en las personas y sus posibilidades reales también la encontramos en nuestras escuelas, institutos y universidades donde el sistema se centra más en transmitir conocimientos que en desarrollar personas. Tener otra actitud podría hacer que hijos de familias muy sencillas tengan la oportunidad de llegar más allá de donde el destino les había colocado. Esto es lo que  he definido como la desigualtat de oportunidades.

Entre presidentes excepcionales como Mújica, Mandela, etc, tengo una simpatía especial por Julyus Nyerere, conocido por "Mwalimu" (profesor en swahili) y primer presidente de Tanzania (1962-85). El espíritu de servicio auténtico, la inteligencia de escoger opciones estratégicas para su país en el campo educativo, la proximidad a todos, su simplicidad, al entender las relaciones internacionales y saber jugarlas (es célebre una respuesta a la reina de Inglaterra una vez que le ofrecía ayuda económica y se la devolvió) marcaron toda una época. No faltaron errores en su gobierno, pero ni eran para lucrarse ni dudó en reconocerlos. No podemos exigir a la gente que no se equivoque, pero sí que sea honesta.

Aún hoy en Tanzania fruto de esta época en las regiones interiores y rurales se respira un elemento que identifica claramente a sus habitantes: la dignidad.


Articulo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles (Num 250 Junio2015)