sábado, 18 de junio de 2016

Los días D, no sirven para nada

El original de este post se ha publicado en el blog desigualdad,

Hoy, 20 de Junio, amanecerá en Zaatari (Jordania).
    Y saldrá el sol en el valle de Bekaa (Líbano).
        También las primeras luces iluminarán Grecia mientras vacían inhumanamente algún campo improvisado.
            Y en Nyarugusu  (Tanzania) también verán aparecer el sol detrás de las montañas junto a la frontera de Burundi.
                Y la arena de Tinduf (Argelia) también reflejará el sol y el calor.
                    Y en Batil (Sudan del Sur), y  Rwamanja (Uganda) y….

No habrá música especial ni fiesta grande en ningun campo de refugados. Ni hinchables. Ni asado. Ni actividades infantiles especiales. Ninguno de los síntomas que en algunos lugares nos indican que hay una celebración. Ni tan siquiera sabrán que el lunes, 20 de Junio, es su día: el día de las personas refugiadas. No habrá nada especial en los campos.  Amanecerá y como cualquier día verán avanzar el sol hasta el ocaso, suspirando por poder ver un amanecer otra vez en su propia casa.

Hoy, como ayer y anteayer, se preguntarán por qué les ha tocado esto, y cuando podrán volver a su casa o a su país. Son las dos únicas preguntas que irán dando vueltas a su cabeza mientras el sol hace todo su recorrido.

Y la desesperanza dará un cuarto de vuelta más a su tuerca.
    Desesperanza porque no ven el momento de volver a casa.
        Desesperanza porque,  más allá de los que trabajan en su campo, creen que nadie sabe de su existencia ni se preocupa realmente de su injusta situación.
            Desesperanza de semanas, de meses, de años, o algunos incluso de lustros.

Los refugiados de Europa saben al menos que los voluntarios y las televisiones están de vez en cuando a su lado.  Esto les ayuda a mantener el ánimo y a continuar luchando. Pero las cámaras y los voluntarios  no les libran de la vulnerabilidad y de abusos cuando estas no están

Palabras como nacionalidad, conflicto o pasaporte cobran más fuerza que la palabra persona, y partir de ahí empiezan a dejar de respetarse sus derechos y su dignidad. Aunque no se lo reconozcamos, los Derechos y la dignidad de las personas viajan con ellos donde quiera que vayan porque son inherentes a la persona, no a su origen.

Hoy,  si las prisas y la actividad no nos lo impiden, hagamos un pequeño alto en el camino.
   Al amanecer miremos el sol -como lo harán ellos -, y acordémonos de que en muchos lugares del
mundo, -ese mismo sol- será el testigo simultáneo de nuestro día y de su vuelta de tuerca de desesperanza, injusticia y lucha.
       A mediodía, cuando para ellos y nosotros el sol vuelva a estar en su punto más alto,
           y al anochecer cuando los rayos debilitan la luz, volvamos a acordarnos de que es el día del refugiado.


No servirá de nada, como no sirve de nada que tengan un día internacional al año. O sí?
    El sol te podrá conectar cada día a las personas refugiadas.
        Y quizás hoy una nueva noticia de refugiados captará tu atención.
            Y luego te avisan que hay una concentración para parar una guerra o de apoyo a refugiados, y no la evitas.
                Y luego firmas una petición y propones el tema al AMPA, escribes en las redes, lo hablas en el trabajo,….
                     y en las elecciones decides tu voto teniendo en cuenta qué dicen los partidos sobre esta cuestión, y cómo es de sólida dentro de su política exterior.
                         Y después...  en definitiva, hablas de ellos y los tienes un poco más presentes. Todos y todas las refugiadas del mundo, no sólo los que están cerca.

Sí, efectivamente los días D no sirven para nada por sí mismos. Pero igual el ocaso de este 20 de Junio no será, como ha sido otras los años anteriores, el ocaso del tema hasta el 20 de junio del próximo año.
No los invisibilizemos todo el año!
Que el sol de cada amanecer haga visible su realidad a traves nuestro. El mero hecho de hacerlos visibles pone la primera piedra para cambiar su realidad y da un cuarto de vuelta a su esperanza.

miércoles, 8 de junio de 2016

Refugiados: Justicia, estrategia y asistencia.


El tema nos tiene un poco superados. Los vemos día si, día también en los periódicos y en televisión. Con imágenes que rompen el corazón. Con historias personales que conmueven. Con acciones en su contra que no entendemos.

Haríamos lo que fuera por ellos. Comprobamos que podríamos ser nosotros y eso nos toca la esencia más humana que tenemos y aflora lo mejor de nosotros mismos. Y es que en aquella parte mas humana, esencialmente humana, no hay distinciones sexo, religión, color de la piel o cultura. La parte mas humana nos conecta y nos permite entender la humanidad de cualquier otra persona.

Después, la parte racional alimentada por mensajes e informaciones dirigidas intencionalmente, nos harán pensar "racionalmente" y decir que no podemos acoger, que no nos toca, que se cargarán Europa..en definitiva..que primer nosotros! Hecho que actúa directamente en contra de nuestra esencia humana y hay que identificar como peligroso.

Una vez apartado el peligro, y con la esencia humana a flor de piel necesitamos resolver el tema. Porque en el fondo nosotros somos de resolver los temas. De solucionar los problemas, y de hacerlo rápido. Y el tema no se resuelve. Y no sabemos que hay que hacer. Queríamos recoger mantas, i.. ahora nos dicen que no. Queremos acogerlos en casa si es necesario y nos dicen que es una mala idea. Queremos que vengan ya y pesar de que ayuntamientos y gobiernos locales se vuelcan ... el Gobierno central no los deja.

Y escucho repetidamente las mismas preguntas: Entonces, ¿Que hay que hacer?  Alguien nos lo puede explicar y dejarnos de atormentar con el tema? ¡De verdad que lo queremos resolver!

Y hay dos cosas que son importantes que tengamos en cuenta.
  1. No es un problema simple. Y por lo tanto la respuesta tampoco lo será. De entrada el tema sólo se resuelve de verdad terminando la guerra. El resto son "tiritas". Para complicar la solución, los refugiados que más necesitan acogida son una parte de los que siguen en Siria, Líbano o Jordania que son los más vulnerables y no los que han llegado a Europa. Y para cerrar el sudoku, los gobernantes creen que no queremos a los refugiados y que si los llevan no les volveremos a votar. Son tres problemas que no resolveremos fácilmente.
  2. Hace muchos años que en el mundo se dan estas situaciones desgraciadamente. Hace muchos años que tenemos injusticias similares y reacciones humanas incomprensibles. Y la única diferencia que había entre la prisa que tenemos para resolver el tema y el hecho de ignorarlo hasta el año pasado, es que ahora los vemos en nuestras playas y en nuestras noticias. Es tan injusto si es sirio como si es de Rep. Centroafricana de Burundi, del Kurdistán, saharaui, palestino, somalí o de Afganistán. Todos son personas y nuestra esencia humana puede conectar exactamente igual con cualquiera de ellos
Con estas dos variables siempre en el horizonte, exigimos a los gobiernos que trabajen para terminar las guerras. Y aceptamos sin dudar los que ya tenemos en casa -aunque no sea el más justo- pero pedimos que también vengan desde Siria un porcentaje de aquellos que más lo necesitan.
Y hagámoslo, sabiendo que será el primer paso para ser todos un poco más humanos. Las prisas asistenciales son malas consejeras. Pedimos más justicia y más ir a las causas de los problemas. Hay que empezar una carrera de fondo para entender que quien tiene que madurar y actuar en consecuencia es nuestra propia humanidad. Cuando haya madurado, lo sabremos, porque la distancia al sufrimiento y la necesidad de actuar no será el único determinante de nuestra acción. Si vamos corriendo a Grecia, trabajo tendremos, porque el hay mucha necesidad de voluntarios. Pero ya conocemos bastantes hospitales que llevan décadas en campos de refugiados que fueron creados provisionalmente por unos días. Y no son la solución por mucho que nos "reconforte personalmente" ir allí a hacer asistencia.

A pesar de todo esto, que no nos engañen, los queremos aquí ya! No votaremos a quienes no los quieran traer y no vamos a parar de exigir a quien sea, justicia. Para los que han llegado a Europa y para los que no. Para los Sirios y los que no lo son. Será nuestro entrenamiento para ser mejores. Ellos son la mejor excusa para ayudar a madurar nuestra solidaridad.


Este articulo lo he escrito a petición de Angels Ballarin para la revista APSALUT

sábado, 4 de junio de 2016

EL NIÑO




Las corrientes marinas y las temperaturas provocan un fenómeno cíclico en el Océano Pacífico, conocido como el Niño. El nombre de "El Niño" se debe a los pescadores del Perú que observaron que las corrientes de aguas que circulan de sur a norte, se calentaban en la época de Navidad y los bancos de peces huían hacia el sur.

Hace unos años se habló de El Niño por algún desastre que sus tormentas había provocado. Y se caracteriza por eso, provocar inundaciones en algún lugar y sequías en otro.

Este año el fenómeno de El Niño está siendo preocupante. El 2015 ha sido el año más cálido del planeta desde que tenemos registros y el cambio climático ha agravado sus efectos. Las consecuencias no las vemos en los telediarios pero son devastatadores. Es una de esas plagas que la mayoría de la humanidad ignora que existe. Una inundación tiene fotos, pero la sequía no, excepto la foto de las consecuencias con la tierra resquebrajada y seca y animales muertos de sed.

Cuando alguien que está en el límite de la miseria y planta las últimas semillas que ha guardado porque esto le asegura la cosecha del año y no llueve, lo pierde todo. Sabe que para el y para su familia no hay esperanza para el próximo año, porque no habrá cosecha. La vulnerabilidad es eso. La injusticia provoca que con un solo tropiezo, como el Niño, se pase de la pobreza a la miseria irremisiblemente.

Las ONGD que estamos sobre el terreno lo sabemos y en situaciones así no dudamos en proporcionar alimentos a quien lo ha perdido todo. Algunos gobiernos de la región están respondiendo, aunque no llegan a todos los afectados. Esperamos que a pesar de la sequía entre unos y otros no incremente mucho el número de personas que pierden el futuro y la esperanza. Esperamos no llegar a ver de nuevo imágenes de gente muriendo de hambre y esperamos por supuesto también, que llueva. Pero mientras no lo hace, estamos a su lado para que tengan la oportunidad que hubieran tenido en condiciones normales.

Es el trabajo silencioso que podemos hacer con el apoyo de muchos de vosotros que confíais en las ONG sin esperar una emergencia y colaborais periodicamente Son millones de personas en emergencia silenciosa en Sudamérica, África e Indonesia. Millones.

Y mientras tanto, Europa se sigue mirando el ombligo, no resuelto lo que tiene en casa e ignora las emergencias silenciosas que tiene lejos.

Puedes conocer mejor el fonomeno y lo que hace Oxfam Intermón  entrando aquí 

Artículo publicado en el num 262 de la revista "El Portal" de Centelles de junio del 2016