domingo, 5 de julio de 2015

Mújica y Nyerere

Pepe Mújica dejó de ser hace unas semanas el presidente de Uruguay. No se presentó a las elecciones. Es un tipo proximo, simpatico. Un agricultor, que entre otras muchas cosas no ha dejado de vivir en su simple casa de toda la vida. Contrasta mucho con la imagen que tenemos de los presidentes y altos cargos de un país. Y contrasta más aún con la imagen que tenemos de los cargos políticos en países empobrecidos.

Es complicado en todo el mundo que un niño sin oportunidades llegue a según qué cargos. Ni las oportunidades educativas ni lo que respira en todo su entorno le ayudarán a llegar.
Las oportunidades educativas son muy escasas o muy limitadas en estos países. Más allá de la primaria no es sencillo continuar por la presión de tener que ponerse a trabajar.

Pero a este límite visible, está el invisible. Este otro es el que se transmite en el día a día, en lo cotidiano en todos estos países y en el que todo lo que te rodea te dice que tú no llegarás a ser nada importante.

Este falta de fe en las personas y sus posibilidades reales también la encontramos en nuestras escuelas, institutos y universidades donde el sistema se centra más en transmitir conocimientos que en desarrollar personas. Tener otra actitud podría hacer que hijos de familias muy sencillas tengan la oportunidad de llegar más allá de donde el destino les había colocado. Esto es lo que  he definido como la desigualtat de oportunidades.

Entre presidentes excepcionales como Mújica, Mandela, etc, tengo una simpatía especial por Julyus Nyerere, conocido por "Mwalimu" (profesor en swahili) y primer presidente de Tanzania (1962-85). El espíritu de servicio auténtico, la inteligencia de escoger opciones estratégicas para su país en el campo educativo, la proximidad a todos, su simplicidad, al entender las relaciones internacionales y saber jugarlas (es célebre una respuesta a la reina de Inglaterra una vez que le ofrecía ayuda económica y se la devolvió) marcaron toda una época. No faltaron errores en su gobierno, pero ni eran para lucrarse ni dudó en reconocerlos. No podemos exigir a la gente que no se equivoque, pero sí que sea honesta.

Aún hoy en Tanzania fruto de esta época en las regiones interiores y rurales se respira un elemento que identifica claramente a sus habitantes: la dignidad.


Articulo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles (Num 250 Junio2015)















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