martes, 19 de agosto de 2014

Un molino para Makamba

En Makamba, Burundi,-en el corazón de África- hace 3 años que empezamos un programa de retorno de muchas personas a sus tierras. Después del genocidio de 1994 de Ruanda y Burundi, y de todo el periodo de inestabilidad posterior, era una operación compleja, pero también necesaria.
La gente de Makamba confió en nosotros y decidió invertir todo su tiempo y energías en este proyecto. Era mucho trabajo porque la tierra estaba muy gastada, muy erosionada y la producción era muy escasa. La gente volvería, trabajaría la tierra para mejorarla, plantaría mandioca y tendría una vida digna, porque las cosechas serían suficientes para tener y vender harina de mandioca. Era una oportunidad. Probablemente "la oportunidad". La falta de oportunidades es la parte más invisible de la desigualdad: los que las hemos tenido no acabamos de darnos cuenta de lo que significa no tener oportunidades, o tener sólo una.
Hubiera sido una bonita historia que contaros, si no fuera porque los molinos no se construyeron nunca. Y sin los molinos, el resto del proyecto no tenía sentido. No es viable.
El dinero no llegó porque "nuestra crisis" cortó de raíz las subvenciones para este tipo de proyectos. Estas son las consecuencias de que no hemos visto de los recortes repentinos. Los genocidios de Ruanda y Burundi, hace 20 años, generaron una de las primeras respuestas solidarias masivas de nuestra historia reciente. Aquellos hechos abrieron mentes y despertaron conciencias. Después de todo este tiempo acompañando poblaciones muy tocadas, los hemos abandonado justo en un momento en que dependían más de nuestro apoyo, agravando su vulnerabilidad.
Duele. Y duele imaginar a Pablo, el compañero que acaba de regresar de Makamba hace una semana, y su impotencia ante estas familias, cuando le transmitían su desesperanza, y su sensación de engaño. Cuesta entender como algunos se atreven ponerle fronteras al dolor, a la amistad o al compromiso. A pesar de todo, nuestra gente burundesa mantiene su gran dignidad, y es por ello y por su comprensión y capacidad de resistencia que nosotros no desistimos. Seguiremos buscando fondos para el molino. Seguiremos.

Articulo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles (Num 240 Agosto2014)
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