viernes, 10 de abril de 2015

El ébola todavía

Desde que el mes de octubre del año pasado se curó Teresa Romero, el ébola ha ido desapareciendo de las portadas y de nuestras mentes. Parece que ha desaparecido de nuestras vidas.
Este hecho nos sirve para ser conscientes de nuevo de lo pequeño que es el "nuestro" mundo.
Ahora otro trágico acontecimiento, un accidente de avión, llena páginas y páginas hasta unos niveles absurdos queriendo captar nuestra atención explotando nuestra tendencia natural a preocuparnos por lo que consideramos más cercano o lo que creemos que nos puede afectar más . Por eso hablamos más de "nuestros" cincuenta muertos que los otros cien de todas las nacionalidades que los acompañaban en el fatídico vuelo. Muertes prematuras e injustas todas.

A raíz del accidente nos han dicho que hay 100.000 vuelos diarios en todo el mundo. Somos una comunidad global e interconectada. Y por eso no podemos ignorar que pasa con el ébola. Más de 10.000 muertos y 24.000 infectados "oficiales". La gravedad de la situación en Sierra Leona, ha hecho confinar a todos sus habitantes en sus casas tres días para controlar los contagios y poder limpiar escuelas y espacios públicos. Se imaginan este panorama en nuestro país?

En el año 2012 Sierra Leona, uno de los países más pobres del mundo y con una de las guerras más cruentas de África del Oeste a las espaldas, tuvo que perdonar impuestos a seis grandes multinacionales a cambio de que accedieran a instalalarse el país. Estos impuestos que no ingresan cada año, equivalen a ocho veces su presupuesto de sanidad. Dos años mas tarde el país tiene que enfrentar el ébola sin infraestructura sanitaria adecuada, con 4.000 personas muertas y con perdidas de  1.600 millones $ de su PIB

por culpa de lo que la enfermedad no ha permitido producir.

Xavier Aldekoa explicaba como en Sierra Leona, al atardecer, alrededor del fuego, la gente discutía qué era peor, si la guerra o el ébola, y la conversación ponía los pelos de punta.
¿Qué preferiríamos nosotros?

Su vida diaria es un infierno generación tras generación, pero nuestros medios le dedican 10 minutos de atención cada seis meses. Hay que ser consciente de que el mundo han cambiado mucho en 30 años y los Informativos y sus secciones y la manera de cubrir la agenda local e internacional, en realidad, muy poco. Quizás es hora de pedir información que nos ayude a concebir humanidad.

El último atentado en Kenia y la diferencia de cobertura que los medios dieron al atentado del avión de Germanwings y la del atentado de Charlie Hebdo, es un ejemplo más de que no tratamos todos los sucesos por igual porque no tratamos todas las personas por igual. En esto tenemos que madurar a nivel personal y a nivel colectivo.






Articulo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles. (Num 248 Abril2015)
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