sábado, 27 de agosto de 2016

Turismo solidario. (Entrevista en La Vanguardia)




El 27 de agosto La Vanguardia publicó esta entrevista que me hizo Anna Buj y que transcribo tal y como apareció en el diario. Gracias Anna y gracias a la Vanguardia





Francesc Mateu (Barcelona, 1961), médico de formación, es el director de Oxfam Intermón en Catalunya desde el 2004. Entró en la entidad hace casi 30 años como especialista en medicina tropical y se marchó de cooperante a Bolivia. “Esa me cambió la vida, pero para ellos fue sólo una anécdota”, dice. Mientras tomamos un café para hablar de voluntariados y refugiados –al fin y al cabo, se acaba el verano y la época de más emergencia– termina las frases que considera importantes con un silencio revelador.

¿Qué consideramos turismo humanitario?
Hablamos de tres efectos. El de los voluntarios que van por su cuenta a los campos de Grecia o a otros sitios, el turismo solidario que montan las agencias de viajes y los campos de trabajo que organizan entidades como Setem.

Y cuando llega septiembre y terminan las vacaciones de los estudiantes universitarios, ¿cómo quedan los campos de refugiados de Lesbos o Idomeni?
Es una buena pregunta. Las actividades que montan las oenegés tienen continuidad, por lo que no hay un impacto posterior. El turismo solidario de agencia no está pensado como un beneficio para las comunidades. Es el voluntariado por tu cuenta, el del que hablas, el que tiene el inconveniente. Al volver hay un espacio que deben seguir cubriendo quien lo estaba cubriendo hasta ahora. Es decir, los voluntarios griegos. A veces se han quejado de que la gente llega ahí y pasa de la organización o desorganización previa.

¿Es erróneo definir el perfil de voluntario como un universitario con pocos recursos?
No, las condiciones requieren una cierta juventud. Aunque hay mucha gente de todo tipo que ha visto los documentales en TV3 y que ha decidido irse hacia allí.

Puede parecer hipócrita irse a pasar el verano en un campo de refugiados y no acoger a una familia en casa.
La gente que va allí los acogería, pero el problema es el bloqueo político. Además, si crees que yendo a Grecia de voluntario solucionas la crisis te estás equivocando. Aunque yo aconsejo ir.

¿Por qué?
Por lo que la gente ve, no por lo que hace, que es poco y no tiene nada que ver con su idea preconcebida. Cuando hice el primer curso de cooperante estuve cuatro años en Bolivia como especialista en medicina tropical, e hice un trabajo buenísimo.Me dijeron que me cambiaría la vida, pero que para ellos no iba a ser más que una anécdota.

¿Y así fue?
Sí. El trabajo más importante que tiene que hacer esta gente es cuando vuelven.

¿Qué quiere decir?
La gente vuelve entendiendo que no es un problema existencial, que no lo solucionamos mandando ropa o comida. Si vas a Grecia y te cambia la vida pero vuelves y no te integras en una plataforma de lucha para que el Gobierno español cambie su estrategia migratoria no has entendido nada. Nada cambiará si los gobiernos no cambian de actitud.

Tras el pacto con Turquía, este agosto sólo han llegado 13.987 migrantes por mar frente a los 130.839 del año pasado.
El pacto con Turquía ha “funcionado”: han conseguido que este año muera el doble de personas en el mar. El 2015 murieron 3.500 personas y este año hasta junio han perecido 3.100, porque el incremento ha sido por la vía libia. Por tanto no es la solución. Ni esta, ni lo que decidió la cumbre de La Valeta de destinar el dinero de cooperación a reforzar los ejércitos del norte de África para evitar que la gente llegue a Europa.

Países como Sudán o Eritrea, son dictaduras...
Exacto. A mí me cuesta mucho de entender. Por eso Grecia puede ser una oportunidad.

¿Una oportunidad?
Lo que está pasando en Grecia no es más grave que lo que está pasando en Sudán del Sur, en República Centroafricana, en Afganistán o en Alepo, pero nos cuesta 200 euros ir y volver. Es una oportunidad increíble de que la gente entienda lo que hace tiempo que estamos intentando contar. Si no lo ves, en nuestro entorno no te puedes llegar a imaginar la situación.

El turismo humanitario también es un negocio. En el 2008 movía 2.000 millones de dólares...
Es un negocio pero no para nadie en concreto. Las líneas aéreas ganan dinero, también los hoteles griegos. Con lo que está soportando Grecia bienvenida sea toda fuente de ingresos.

¿Todos estamos preparados para viajar de esta manera?
Pregúntate cuatro cosas antes de viajar, tal como dice una oenegé africana. La primera, si estás dispuesto a irte sin cámara de fotos. Esto quiere decir que no vas a apropiarte, que no vas a reforzar tu ego para enseñar lo que has hecho. Esto es muy importante. Una de las normas éticas de las oenegés es no tomar fotografías que atenten contra la dignidad de las personas.

¿Como la imagen de un niño africano con desnutrición?
Exacto. Poniendo un niño que se está muriendo de hambre nos puede ayudar a captar dinero pero alteramos su dignidad, que es lo que nos hace humanos.

¿Y cuáles son las otras preguntas que debo hacerme?
La segunda es si compartes los valores de quien te ha llevado hacia allí, si hay transparencia en las cuestiones económicas, si tiene mecanismos para luchar contra los abusos sexuales... La tercera, que te preguntes si tu trabajo no causará más perjuicios que beneficios. Y la cuarta si lo podrías hacer en tu país, si tienes la cualificación profesional necesaria.

¿Qué daños podemos causar inconscientemente?
Los problemas vienen sobre todo después de catástrofes humanitarias. El caso más paradigmático fue tras el terremoto de Haití del 2010. Se llenó de gente de buena voluntad que sólo acabó bloqueando las tareas de los expertos. Cuando hay un desastre natural sólo debemos mandar a los especialistas que están preparados para reaccionar.

También se habla mucho de la inconsciencia de la gente que decide ir a ayudar a orfanatos.
Es un tema que habríamos de vigilar porque cruza muchas fronteras éticas. Hay mucha gente que va a pasar dos semanas a un orfanato, vuelven cambiados, se encariñan de los niños y todo es fantástico. Pero claro, ése niño que está allí porque ha tenido un abandono, cuando se va el voluntario sufre un segundo abandono. También olvidamos los motivos por los que el niño está allí. Es peligroso.

Un informe de Unicef después del terremoto de Nepal, en el 2015, denunció la separación deliberada de los niños de sus familias para atraer a voluntarios con capacidad adquisitiva.
Esto siempre pasa. Al haber mucha gente interesada en los orfanatos siempre se intenta hacer negocio. Afortunadamente aquí intentamos poner mucho control en todo lo que son adopciones.

¿Es una nueva forma de colonialismo?
No, es la globalización. Ayer volvía a escuchar que debemos invertir mucho en África para que no tengan que venir. ¡Menuda tontería!

¿Lo es?
Visita los campos de refugiados de sirios en el Líbano. No hay nadie que piense en viajar a Europa porque son pobres campesinos, ni se les ocurre. Pensando que invirtiendo en África conseguiremos que no vengan es falso, porque cuando la gente escala económicamente es cuando se plantea venir. Los movimientos migratorios son reales y los debemos replantear.
Publicar un comentario