jueves, 5 de junio de 2014

Fiscalidad y Desigualdad en el mundo y en España


Es la época de la declaración de renta. Si nos toca pagar nos indignaremos , y si nos devuelven dinero nos darán una alegría , pero siempre se envuelve de una cierta pereza este trámite. Quizás cuando marcamos la crucecita de la “Iglesia” o la de “Otros fines sociales” o cuando declaramos las cuotas de nuestras ONG recordemos que estamos haciendo un ejercicio de solidaridad, pero la sensación general es de que alguien nos está estrangulando .

La fiscalidad pero es una de las herramientas más potentes que tiene cualquier estado para disminuir la desigualdad de sus habitantes. Los países más profundamente desiguales son los que menos presión fiscal tienen. Y por lo tanto, por sorprendente que parezca, hace tiempo que las ONGD trabajamos para conseguir que los países empobrecidos tengan un sistema fiscal redistributivo. Forma parte de esta manera de trabajar que va a las causas de los problemas. En todos los países donde hemos hecho propuestas sobre fiscalidad, las hemos basadas en tres principios:
• Una fiscalidad justa y progresiva (quien más tiene, más paga ).
• La transparencia absoluta de todo el proceso y mecanismos participativos para establecerlo y
• Destinar lo recaudado a inversión social.

Hemos aprendido en los países donde trabajamos que han aplicado medidas en esta línea, que funcionan. Especialmente en América Latina, los resultados han sido evidentes y positivos, y se ha avanzado mucho en la reducción de las desigualdades.

 La sorpresa pero es que nuestro sistema se ha vuelto cada vez más injusto. El 91 % del presupuesto del Estado proviene de los impuestos a las familias trabajadoras. Las grandes empresas sólo aportan un 1,9 %. Los que tienen mucho patrimonio han conseguido pagar una miseria.


El 72 % del elevado fraude fiscal, lo cometen las grandes fortunas y grandes empresas. Y si el fraude es grave, peores son las argucias legales que la ley permite o ha creado expresamente para favorecer a los que más tienen. El mal humor cuando hacemos nuestra declaración de renta es pues justificado.

Estamos a las puertas de una nueva reforma fiscal, y lo que no es coherente es denunciar esta situación en otros países y no exigir más progresividad, transparencia y responsabilidad social en nuestro país. Y al igual que acompañamos a la ciudadanía de otros países para reclamar, hemos presentado un estudio y una campaña para que se hable de ello en España.

Una fiscalidad justa es el fundamento de un estado justo, Hablemos del estado que hablemos. La solución no es dejar de pagar, sino exigir que nuestros impuestos sirvan realmente para redistribuir la riqueza. Trataremos con otros ojos nuestra declaración de renta si sabemos que es un acto de justicia que permitirá construir un país mejor. Hacienda debemos ser todos!


Mas información:






Ressò als mitjans de l'informe: (29 Maig 2014)


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Articulo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles. (Num 238  Junio 2014)
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