martes, 8 de septiembre de 2015

Cascos Blancos

(Este articulo fué escrito semanas antes de la muerte del Aylan Kurdi, niño cuya foto en una playa  impacto a la población y antes de los aconteciomientos de las ultimas semanas con los refugiados en Europa y publicado en la revista El Portal de Centelles)

Las imágenes de las personas llegando a las fronteras de la Unión Europea por tierra o por mar son impresionantes. En este éxodo estando muriendo muchas personas en el mar, y una vez en tierra firme encuentran la inhumana acogida de Europa, que se creía ser la cuna de los derechos humanos.

Siria tiene una población de 20 millones de personas. De éstas, 10 millones han tenido que dejar su casa, 6 millones desplazándose dentro de Siria (en zonas más seguras) y 4 millones huyendo del país. Huyendo a 5 países vecinos: Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto. Sólo unos 350.000 de estos 4 millones han llegado a Europa. Las cifras ayudan a contextualizar realmente el problema.

Pero volvamos a Siria porque os quiero hablar de los sirios y de una iniciativa que casi nadie conoce: los Cascos Blancos (ojo! No confundir con los cascos azules de Naciones Unidas)

Los Cascos Blancos (Defensa Civil Siria, SCD) son sirios anónimos y voluntarios que con mucha precariedad se han organizado. Justo despues de terminar un bombardeo o un combate salen hacia su epicentro con los vehículos particulares para salvar vidas y ayudar a los afectados. Sus tareas son curar heridos o transportarlos hasta donde puedan atenderlos, reparar daños y asegurar las necesidades mínimas de cada lugar. Son bomberos, carpinteros, mecánicos, médicos, etc. cualquier persona voluntaria que se quiera apuntar. Han salvado miles de vidas de sus compatriotas y no miran nunca de qué color es el afectado ni el ataque, "simplemente" ayudan a personas. Y las ayudan con lo que cada uno tiene o sabe hacer.

Es un ejemplo de ayuda humanitaria impresionante y anónimo. El 19 de agosto fue el día de la ayuda humanitaria y casi nadie se ha acordó de ellos.
Todas estas personas que no dejamos entrar en Europa, tienen familiares, amigos, compañeros o conocidos en Siria haciendo estas tareas. Desde aquí mi cálido homenaje a los Cascos Blancos que se juegan la vida cada día -y algunos la pierden- para ayudar a personas anónimas.

No hemos querido mirar, ni entender, ni solucionar el conflicto sirio, y ahora no queremos mirar hacia nuestras fronteras. En un mundo globalizado la indiferencia nos retorna como un boomerang y las medidas a nivel local no solucionan ni solucionaran problemas globales. ¿Hasta cuándo y hasta qué nivel de inhumanidad no querremos mirar? Reaccionemos! Pronto!

Articulo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles (Num 253 Setiembre2015)

Agosto 2016. Si quereis apoyar la candidatura de los Cascos Blancos a Premio Nobel de la Paz, firmad aquí


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