jueves, 15 de octubre de 2015

El Buen Samaritano

Este texto surge de otro texto original que está en un libro muy antiguo y se puede encontrar aquí e inspirado por una noticia aparecida en los periódicos de hoy. Aún así cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

En una tertulia de un conocido medio, un tertuliano preguntó a un invitado ..
Pero para ti, ¿cómo debe ser una buena persona?
¿Qué dice la constitución y las leyes?
Dicen que se deben cumplir, pero la mayoría... ¡ya lo hacen!  ¿Con esto basta?
Y el invitado le dijo:
Un hombre huía de la guerra de su país y tuvo que cruzar el océano en una vieja embarcación que naufragó. Llegó nadando y exhausto a la playa y perdió la consciencia casi ahogado.

Pasó un arzobispo por aquella playa y vio al hombre inconsciente. Se acercó y al ver los caracteres faciales y la vestimenta dedujo que era de otra religión y que quizás era el caballo de Troya que acabaría destruyendo su iglesia y su religión. Pasó de largo y siguió meditando por la playa.

Igualmente pasó un político con un cargo muy alto en el país y se acercó al hombre. Vio que no era ciudadano de su país y pensó, ..  si ahora le ayudo y me ven no me votarán en las próximas elecciones porque después de lo que están sufriendo los de mi país con los recortes que yo he hecho, ahora no puedo ayudar a alguien de fuera. ¡Que se preocupen los políticos de su país!
Y el ministro del interior que lo acompañaba, -hombre de misa diaria- añadió: No te preocupes, ahora llamo a la policía para que se “encarguen“ de él, porque seguramente es un terrorista.

Pero un ciudadano que pasaba por la playa se acercó. Había visto hacía un rato un niño muerto bien vestido en la playa por el que nada pudo hacer. Pero se dio cuenta de que el hombre todavía estaba vivo. Le reanimó, esperó a que recuperase la conciencia y pese a que no le entendía, pensó en acogerlo en su casa. Viendo que era extranjero lo llevó a la oficina de CEAR que sabía que atendían refugiados y luego se interesó por los motivos que le habían llevado a iniciar aquel viaje que había acabado en aquella playa.
No contento con todo ello, hizo un donativo a CEAR  (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) para que lo atendieran y otra a Oxfam Intermón para que siguieran  trabajando para que la gente no tuviera que irse de sus países de origen a la fuerza y porque sabía que además los ayudaban en el trayecto y en los campos de refugiados.

Buscó al político y muy enojado le recriminó porque ignoraban a proposito un problema que muchas veces habían creado ellos y otros dirigentes como ellos con sus decisiones de política exterior. Buscó al arzobispo pero se había encerrado en su palacio y no quiso recibirlo.(*)

¿Cuál de estos tres ha sido un buen ciudadano? Pregunto el invitado.
El tercero! -contesto sin dudarlo el tertuliano-, pero….
Y el invitado le cortó… Pues la buena persona es la que hace lo mismo que hizo el ciudadano!

* Dos dias más tarde el arzobispo pide disculpas por  su actitut.
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