miércoles, 11 de marzo de 2015

Butifarras catalanas en las Islas Caiman

Imagine una empresa que se llama "Butifarra Catalana" y que, como su nombre indica, hace butifarras.
Cada butifarra le cuesta 1 € y la quiere vender a 10 €.
Y lo hace en tres sencillos pasos:
  1. Crea una empresa en un paraíso fiscal y la llama "ButiCAT Islas Caimán" (es bastante fácil de
    hacer) y le vende todas las butifarras a 1 €. No gana nada. La empresa "Butifarra Catalana" no tiene beneficios y por tanto no paga impuestos, porque los impuestos se pagan sobre los beneficios y teóricamente, no tiene.
  2. La empresa "ButiCAT Islas Caimán", vende todas los butifarras a una tercera empresa que se llama "Los chorizos de la ButiCAT" (que también pertenece a "Butifarra Catalana", es su comercializadora) por € 9,75 cada uno. La empresa "ButiCAT Islas Caimán" tiene muchos beneficios, pero como está en un paraíso fiscal ... no paga impuestos.
  3. La empresa "Los chorizos de la ButiCAT" vende finalmente las butifarra en las tiendas y supermercados de Cataluña a 10 € y por tanto tiene teóricamente muy pocos beneficios y paga muy pocos impuestos en el Estado Español.
Evidentemente, las butifarras no hacen todos los viajes y van directamente a las tiendas.

Esta ingeniería fiscal hace que "Butifarra Catalana"  que tenía que pagar impuestos sobre 9 € de beneficio por butifarra, paga impuestos sólo sobre 0,25 €. Por que como deciamos las empresas solo pagan impuestos sólo sobre los beneficios. Un éxito empresarial! Más dinero para los propietarios. Todo legal.
Legal sí, pero ético, no tanto. Y los beneficios se quedan en los bancos de los paraísos fiscales y por tanto, tampoco pagan impuestos.
Esta es una de las prácticas habituales que hacen las grandes empresas por no pagar impuestos. Se llama precios de transferencia.

Aunque cueste creer más de la mitad del comercio mundial pasa teóricamente por un paraíso fiscal con este mecanismo. De las 35 empresas del IBEX35 español (las empresas con más liquidez a bolsa) 34 tienen filiales en paraísos fiscales.

En España el volumen del fraude fiscal equivale al doble del presupuesto entero de la Generalidad de Cataluña.
Esta práctica también se da en los países empobrecidos. Si hubiera una normativa fiscal internacional que lo evitara, no serían necesarios muchos proyectos de cooperación. Sin fraude fiscal no serían necesarios recortes aquí, y no faltarían allí ni hospitales ni escuelas.
Hay que exigir a las grandes empresas que también paguen impuestos y que asuman su responsabilidad social. Podemos empezar a exigir en las proximas elecciones municipales que nuestro ayuntamiento no compre nada a empresas que tengan sedes en paraísos fiscales


Esta entrada esta hecha para la revista "El Portal" de Centelles (Cataluña) y forma parte del informe “La Ilusión Fiscal” que Oxfam Intermón ha publicado este mes de marzo sobre la elusión y la evasión fiscal de las empresas del IBEX35 español. Podeis encontrar el informe aquí

Y no os olvideis de firmar la petición a todos los partidos para que incluyan en sus programas acabar con la elusión y la evasión de las grandes empresas.

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