domingo, 8 de noviembre de 2015

Mujer, Marruecos, fresón

Cuando pensamos en un antojo, las "fresas con nata" es uno de los primeros que nos viene a la cabeza. Las fresas y los fresones tienen un encanto que las hace especiales. Pero si conociéramos algo más de las fresas, aún serían más especiales.

Hace años que Oxfam Intermón trabaja en el norte de Marruecos porque la situación y la vulnerabilidad de más de 20.000 mujeres que trabajan en el sector agrícola era indignante. Pero ni el trabajo directo de Oxfam Intermón, ni las caravanas de sensibilización ni los talleres no acababan de tener el impacto deseado para cambiar la situación. La fresa es uno de los cultivos estrella en esta zona.

En los "douart" viven y trabajan mujeres sin contratos legales, ni derechos, ni seguridad social, entre otras cosas porque no tienen ningún tipo de documentación. Sometidas a jornadas de hasta 14 horas, expuestas a pesticidas, agachadas y sin derecho a descanso en toda la jornada laboral. Víctimas fáciles de todo tipo de abusos porque la vulnerabilidad es completa. Y con miedo, con mucho miedo. Incluso el insignificante contacto con una ONG o la asistencia a un taller informativo, les puede significar perder el trabajo y que no las contrate nadie nunca más.

En este punto de aparente desesperanza, el trabajo internacional, el enfoque global de los problemas dió sus frutos. Gracias al trabajo de Oxfam, las distribuidoras inglesas supieron en qué condiciones se producían los fresones que compraban y fueron invitados a verlo de primera mano. La realidad escalofriante y la presión de los consumidores les llevó a exigir a las empresas marroquíes que cambiaran su política de esclavitud en el cultivo del fresón.

1.400 mujeres han conseguido un DNI, el 70% de las empresas ya no contrata personas ilegalmente, se ha incrementado un 65% las altas en la seguridad social, ya hay contratos escritos y un 70% de las empresas ya ha asumido el salario mínimo. Y ademas se ha creado una asociación de mujeres de los frutos rojos. Ahora casi todas las mujeres saben que tienen derechos.

El cambio es inmenso y más si consideramos que se ha dado en un espacio donde parecía imposible cambiar nada.

Una vez más todo es global, y es en la globalidad donde tenemos la solución. Todo está entrelazado. Los consumidores exigen a las empresas y éstas a los productores. Y esta cadena permite combatir una injusticia cuando parecía imposible luchar en contra de ella.

Hacer un mundo mejor puede empezar sorprendentemente en la frutería y con un consumo consciente! No lo olvidemos.


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Más información relacionada con el tema:

Puede ver este texto en forma de cómic ilustrado por Alvaro Ortiz e Isabel Cebrian clicando aquí o bajaros la aplicación "Comic on tour" de Oxfam Intermón para móviles en estos enlaces:



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Artículo publicado en la columna mensual de la revista El Portal de Centelles (Num 255 Noviembre 2015)
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